En una cestilla había patas de gallina, uvas, colonia, maquillaje y hasta champán francés Alrededor de la cesta se habían quemado tres velas rojas y se veían colillas, miel y cerveza
18 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Unos «roleiros» que iban a talar árboles en el monte de Pastoriza, en el límite de Moaña con Marín, hicieron un extraño descubrimiento. En un cruce de las numerosas pistas de tierra que atraviesan el monte, pegado a unas zarzas, se veía un cestillo de mimbre cubierto con un chal rojo. Dentro había una gran variedad de artículos dispuestos en un orden preciso, incluyendo dos patas de gallina, dos alas y las plumas traseras colocadas sobre lo que aparentaba ser algún tipo de harina. El presidente de la junta de montes, Manuel González, Chiné , apuntó la posibilidad de que fuese una harina típica colombiana. Chiné había acudido al lugar para controlar la tala de árboles. Al descubrir el cestillo, llamó a la policía. Todo indica que se trata de un ritual amoroso realizado, probablemente, por una mujer. Las colillas de los cigarrillos Dunhill estaban manchadas de carmín. En un lado de la cestilla había polvos de maquillaje, una brocha, lápiz de labios, un espejo y un bote de colonia. En otro lado se podían ver bombones, partes de melón y mango rociados con purpurina y racimos de uvas. Había dos monedas de cincuenta y otras dos de veinte céntimos y rosas rojas colocadas con algún orden concreto. El material que había en la cesta era de calidad. Destacaba una botella de champán francés, Moet & Chandon, que con toda probabilidad se bebió casi por completo el sacerdote o sacerdotisa durante el ritual. La colonia, Dolce & Gabrana, estaba casi llena. El maquillaje era Clinique. Había un paquete de tabaco que aún conservaba más de la mitad de los cigarros. Al lado de la cestilla había también una botella de cerveza y un vaso barato, así como un bote de miel casi vacío. Alrededor del cestillo se quemaron tres velas rojas. Al lado de los restos de una de ellas había una caja de cerillas. Todo indica que el ritual celebrado en Pastoriza estaba relacionado con el mal de amores, asociado, posiblemente, a la relación rico-pobre y es posible que de tradición latinoamericada. No había nada que pudiese vincularlo a un rito satánico a pesar de las patas y las alas del pollo colocadas sobre la harina.