De agresora a agredida

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

MARÍN

Tribunales | Condena para el atacante de una mujer Berta Leal Casas, quien saltó a los medios de comunicación tras arremeter y encañonar con un Winchester a una joven, fue a su vez brutalmente golpeada el pasado año por un toxicómano

06 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

En marzo del 2001, la Audiencia de Pontevedra juzgó y condenó a tres marinenses por dar una paliza a una joven de esta localidad. En el trasfondo de la reyerta se podía olfatear el característico olor de droga fumada e inyectada por vena. Por aquella época, poco podía imaginar Berta Leal Casas -implicada en este episodio al limitarse a golpear y encañonar a la joven con un Winchester- que el futuro le llevaría a ser la víctima de un suceso de similares características al que había protagonizado junto con su novio y un amigo en noviembre de 1998. De nuevo, el 4 de septiembre del año pasado las drogas duras fueron el vehículo propiciatorio de la agresión. Berta Leal bajaba por las escaleras de la calle de Lameira, en Marín, cuando fue abordada por detrás por Manuel Veiga Pazos, con quien horas antes había estado comprando sustancias estupefacientes en O Vao. Cruel broma del destino. En el poblado, la mujer llegó a prestar al que sería su agresor un total de diez euros para que éste pudiese adquirir una dosis y sobrellevar el mono. No fue suficiente. Al parecer, el ahora acusado necesitaba más, ya fuera droga o dinero para adquirirla. Para lograr su objetivo, Manuel Veiga propinó un golpe a la víctima en la cabeza con una piedra. Berta Leal terminó con sus huesos en el suelo, circunstancia que fue aprovechada por su asaltante para arrancarle un bolso -en la acometida le rompió un asa-, del que le sustrajo 150 euros. Síndrome de abstinencia Posteriormente, tal y como está recogido en la sentencia del Juzgado de lo Penal número uno de Pontevedra, el encausado persiguió a la mujer hasta las inmediaciones de la Comisaría de Marín, «cuando ésta pretendía denunciar lo ocurrido». A raíz de estos hechos, el tribunal impuso a Veiga Pazos una pena de dos años de prisión por robo con violencia y quince fines de semana de arresto por una falta de lesiones. La sala tuvo en cuenta que el procesado tenía afectadas levemente sus facultades volitivas.