El queso gigante que se coló en todos los supermercados

Los creadores del Palo Santo, de Cuntis, innovaron fusionando su producto con albariño, y ahora venden también un «snack» lácteo y saludable


Pontevedra / La Voz

Estamos en la tierra del «se non sobra, non chega». Nos gusta comer calidad... y cantidad. Así que no parece difícil que un queso de dimensiones enormes, de nada menos que diez kilos de peso, nos entrase bien por los ojos. Y si, encima, su sabor era bueno, éxito asegurado. Así ocurrió con el Palo Santo, un queso enorme que empezó a producirse en Cuntis y que se acabó colando en todos los supermercados. Pero de eso hace ya 35 años. Y, aunque sigue siendo grande, su tamaño no es su principal atributo. El Palo Santo, tal y como cuentan quienes lo fabrican, es un superviviente.

A su historia le pone voz Alicia, quien junto a sus hermanos Francisco y Estefanía lleva las riendas de una empresa, Central Lechera Gallega, con veinte trabajadores que comenzó su padre, Francisco Rozados y que, una vez más, ahora a cuenta del coronavirus, tiene que reinventarse. Alicia, que tiene 35 años, explica que ella y su hermana Estefanía son gemelas. Pero, en realidad, se consideran trillizas. Porque justo cuando ellas nacieron también vino al mundo el Palo Santo. «Así que siempre digo que es una hermana más», indica con sonrisa.

Su padre, Francisco Rozados, había comprado entonces las instalaciones de la antigua fábrica de quesos Ilga, en Cuntis. Y ahí, «con muchas complicaciones», trajo al mundo al Palo Santo, un queso de leche de vaca que hunde sus raíces en el producto lácteo que se maduraba antiguamente en las bodegas del convento de Cuntis. «Mi padre compraba leche a los productores de la zona y producía un queso que madura muy bien y que empezó a destacar tanto por su forma grande como por su sabor. Entraba por los ojos y luego convencía por el gusto», explica Alicia. Su gigantesco tamaño fue directamente proporcional a lo grande que fue su acogida por la gran distribución. No en vano, de forma casi milagrosa, el Palo Santo se fue haciendo hueco en los lineales de todos los súper.

Pero, con la crisis, vinieron mal dadas. Y la empresa terminó entrando en concurso de acreedores y con un buen número de problemas. De salir de la compleja situación económica se encargó la segunda generación: «Mi hermana y yo acabábamos de terminar la facultad y nos enfrentamos a una situación empresarial muy complicada. La verdad es que fueron tres años muy difíciles, pero finalmente se pudo salir adelante. Mi hermano es el maestro quesero, mi hermana lleva el márketing y yo hice Administración y Dirección de Empresas y estoy más en ese lado», explica. Siguieron adelante con el producto estrella, con el Palo Santo, que para ellos es como «la fórmula de la Coca-Cola», pero centrándose mucho en innovar. Y de esa apuesta por cosas nuevas salió su queso fusionado con albariño, que nació en el 2016 y que sigue encantando, sobre todo, a quienes vienen de fuera. «A los turistas les gusta mucho llevarse un producto que fusiona dos cosas tan buenas de nuestra tierra como son el queso y el vino», cuentan desde Cuntis.

 La línea saludable

Alicia asegura que se apuntan a cuanto bombardeo de sabor surja, desde tratar de maridar su queso con trufas a bregarse en la alimentación saludable, mezclando el lácteo con ajo negro, por poner solo un ejemplo. Han diversificado y tienen un buen número de referencias, desde manteca y quesos del país a toda una línea de lácteos saludables como sus sin lactosa o sus reducidos en sal. Siguen presentes en muchas cadenas de supermercados, tanto con su marca Palo Santo como con el San Paulín, que también sale de su obrador. Y luchan cada día por superar su gran asignatura pendiente: lograr exportar. A veces, el mercado les sorprende: «Una cadena de Madrid, con una gran implantación allí, estaba vendiendo una tetilla y le ofrecimos el Palo Santo. Al principio nos dijo que no tenía espacio, que solo quería una referencia de ese tipo. Probaron y finalmente acabaron cogiendo el nuestro», señala Alicia Rozados.

En otras ocasiones, el mercado les da disgustos, como cuando tienen que lidiar con quienes tratan de imitar su queso hasta tal punto que el cliente lo confunde a la vista, que no al gusto. La pandemia les ha trastocado, para mal, la facturación. Pero prometen seguir luchando. Por algo tienen un queso superviviente 

La última incorporación al mercado: un fruto seco de queso y saludable

Una de las innovaciones de Central Lechera Gallega es un snack, una especie de fruto de fruto seco hecho con queso deshidratado. «Cortamos el queso en cuadraditos y, en una máquina especial, le sacamos el agua para deshidratarlo. Es un snack que no necesita frío y que resulta saludable», explica Alicia Rozados. Lograron que Gadis quisiese tener en sus estanterías este nuevo producto, al que bautizaron como Bolitas de Palo Santo porque, en realidad, están hechas de su emblemático queso. Dicen que el mercado no deja de demandar nuevos formatos, de ahí que también estén produciendo quesos de distintos tamaños sin perder su esencia.

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