«Dar clase es como inyectarme una droga»

Alfredo López Penide
López Penide CAMPO LAMEIRO / LA VOZ

CAMPO LAMEIRO

El alcaldable por el PP reconoce que su principal defecto es que «pienso con la boca y no con la cabeza», esto es que «no me muerdo la lengua a la hora de opinar»

13 may 2015 . Actualizado a las 05:05 h.

Entre sus aficiones, «todos los deportes, en general», pero sí hay algún equipo que ocupa el corazón de Julio Sayáns, candidato del PSOE a la alcaldía de Campo Lameiro, ese es el Atlético de Madrid. Y eso que ser «colchonero de toda la vida» -«fue el primer equipo que vi por televisión y eso, lógicamente, te marca»- le ha provocado, al menos, un disgusto cuando acudió al Calderón para presenciar un encuentro y perdió su móvil por unas alcantarillas. «Y allí se quedó. Pero es que ya la salida del estadio ya tuvo su meollo porque fuimos a ver la parte interior del Calderón y cuando nos dimos de cuenta estábamos en el medio de los hooligans del Aston Villa».

En todo caso, deja claro que esos instantes no son comparables con el hecho de que dar clases: «Ponerme delante de los alumnos es como inyectarme una droga. Me trasfondo, me siento a gusto... Pero, eso sí, cuanto más mayores, mejor. Cuando el racionamiento es más claro», matiza.

Para Julio Sayáns la política municipal no es comparable con la enseñanza, porque en «la política nunca sabes con lo que te vas a enfrentar. Te pueden salir por peteneras». Aunque reconoce que, en ocasiones, lo de presidir un pleno se asemeja a tener que lidiar con un grupo de alumnos porque «hay mucha utopía. Está claro que el trabajo de la oposición es ponerte contra las cuerdas, pero, a veces, los desarmo al darles la razón».

Asume que su principal defecto es que, muchas veces, la lengua es más rápida que el cerebro: «Pienso con la boca y no con la cabeza. No me muerdo la lengua a la hora de opinar y me tiene ocasionado algún disgustillo». Por el contrario, si se le pregunta por alguna virtud, y tras pensárselo unos segundos, señala «no sabría decir si tengo alguna. Tal vez que no soy una persona rencorosa, que procuro ponerme en el otro lado».