Una ventana al pasado en Massó

MARCOS GAGO Corresponsal BUEU.

BUEU

El club Golfiños reúne en catorce secciones la historia reciente de Bueu La fábrica de Massó de Bueu acoge una exposición etnográfica, organizada por el club Golfiños, donde se muestran facetas de la historia de esta localidad a través de catorce secciones. Es es la segunda vez que este colectivo juvenil promueve una muestra de este estilo. La recaudación _200 pesetas (1 euro) por persona_ se destinará a la financiación de las actividades del club. Los monitores del club sirven de guías de la exposición, que también ofrece una oportunidad de conocer el interior de la conservera.

17 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La organización estima que en los siete días de apertura al público de la muestra la visitarán unas 2.500 personas. La hora de visita es de once de la mañana a dos de la tarde y de siete de la tarde a doce de la noche hasta este jueves, 20 de julio. La entrada tiene un precio simbólico de 200 pesetas que permite el autofinanciamiento de la agrupación. Monitores como María del Sol Novas y Paula Cabaleiro se encargan de guiar a los visitantes a lo largo de la muestra. Esta exposición ocupa la mayoría del bajo de la conservera y una oficina en el primer piso. Hay varios apartados de audiovisuales, donde se muestran al público diapositivas antiguas de Bueu, con aspectos de la vida cotidiana, tradiciones, y la configuración urbanística. Esta colección procede de la asociación cultural As Lagoas. También se pueden observar una gran cantidad de cosas viejas, un apartado en el que se incluyen objetos de todo tipo. El visitante encontrará planchas de carbón, balanzas, herramientas de carpintero de ribeira y estufas primitivas, entre otras muchas curiosidades. María del Sol Novas señaló que una de las principales atracciones para el público se encuentra en la sección dedicada a la educación. En ésta se ofrecen una amplia serie de libros escolares, un pupitre de madera y los juguetes de principios y mediados de siglo. «La gente se para mucho a ver esta parte. Les encanta contemplar los libros, y a los viejos comentar las fotos donde están cuando eran niños. Además incluso tenemos chuletas de los años cuarenta», indicó María del Sol Novas. Por su parte, Paula Cabaleiro explicó que un buen número de visitantes pasa mucho tiempo delante de la sección de barcos. Aquí hay maquetas de todo tipo, y algunas se mueven y producen ruidos. Esta sección se completa con una amplia selección de artes de pesca de bajura y altura. En el piso se muestran los antiguos albaranes de la fábrica Massó, una imprenta, cedida por el Concello de Bueu, y otra media docena de maquetas de embarcaciones, como el británico Mayflower. También es posible observar la evolución de la moneda española desde el siglo pasado hasta la actualidad, a través de una colección bastante extensa de billetes y monedas. Además hay maquetas de hórreos, un carro de bueyes y un yugo con un arado. Arqueología industrial Los visitantes a esta exposición pueden aprovechar quizás una de las últimas oportunidades de ver el interior de la fábrica de Massó en Bueu. Se conservan aún buena parte de los objetos de la enfermería con la que contaba la conservera. También se mantienen en pie las piletas donde se trataban los mariscos y aquellas donde se salaban. «A los niños les proponemos un concurso. Les damos un formulario que tienen que cubrir y ponerle nombre a los objetos. Al salir, dejan sus respuestas en un buzón y el último día se hace un sorteo», explicó María del Sol Novas. El club Golfiños ha contado con la colaboración de un numeroso grupo de vecinos de Bueu para la preparación de esta exposición. Ninguno de estos objetos les pertenece, por lo que tendrán que devolverlos, pero los organizadores destacan el entusiasmo de los vecinos al aportar cosas y dar ideas para el montaje. En la preparación de la exposición también participaron los niños del club, sobre unos veinte.