El renovado Consello da Infancia de Pontevedra echa a andar y los mayores ya le ponen «deberes»: el parque de A Parda, la Rúa Serra y los residuos
11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Julia, Pablo, Nadia, Ana, Salma, Xulia, Iago, Mar, Violeta, Antía... y así hasta una treintena de nombres de escolares de 4.º y 5.º de primaria que este sábado tomaron posesión de sus responsabilidades en el Consello da Infancia de Pontevedra. La sesión tuvo lugar en el salón de plenos de la Casa Consistorial y estuvo presidida por la alcaldesa accidental, Eva Vilaverde, «a segunda que mais manda no Concello», tal y como fue descrita.
Junto a ella estaban el concejal de Servizos Básicos Urbanos Xaquín Moreda —«iso dos servizos básicos significa que eu encárgome dos residuos, do ciclo de auga, e, o que máis vos interesa, dos parques e xardíns», explicó él mismo a los integrantes del Consello—, y las dos coordinadoras de la iniciativa, África Martínez y Ana Barreiro, que forman el colectivo Taller Abierto.
Este sábado asistieron a la sesión algunos de los menores que formaron parte del primer Consello de la Infancia, que celebró sus sesiones durante el año 2025. Estos entregaron a Vilaverde una completa memoria sobre las actividades llevadas a cabo.
El segundo Consello ya nace con deberes puestos por los mayores. Así, Moreda les planteó que en los próximos meses formulen propuestas para el parque de A Parda, actualmente en construcción; para la actuación que quiere llevar el Concello en entorno de la Rúa Serra, que incluirá el acondicionamiento de un espacio verde entre los edificios y el calmado de tráfico en la avenida de Buenos Aires; o en materia de gestión de residuos, en los que los pequeños suelen mostrar una mayor conciencia ambiental que sus progenitores.
Pero esos asuntos sobre los que trabajar quedarán para las próximas sesiones, que se celebrarán los sábados en el centro social de O Gorgullón y se alargarán hasta junio. Ayer tocaba conocerse y perder el miedo a hablar en público, y para ello nada mejor que dar la palabra a los pequeños conselleiros. Y con cierta timidez al principio pero casi a borbotones al cabo de un rato, fueron saliendo propuestas y quejas. Sobre todo de su entorno más cercano: los colegios.
«A auga sae verde»
Así, salió a relucir que casi todos los centros tienen problemas de goteras o humedades; que se echan en falta juegos en los patios de recreos, o división entre mayores y pequeños; que hay pocos profesores o que el material, como las pizarras electrónicas o las luces, está estropeado; que la comida no es buena —«hai veces que as patacas nin os profes as dan pinchado»—; que algún gimnasio «se cae a cachos»; que no son pocos los accesos y los patios que están lleno de baches; que en un colegio (Xeve) llevan sin agua potable desde el principio de este curso o que en otro (Campolongo) «a auga sae verde; o profes din que é potable, pero hai nenos que enfermaron». También hubo quien reclamó ascensores en los colegios ya que a veces hay alumnos que tienen que llevar muletas. Y una de las quejas más simpática fue que un colegio «hai poucos sitios onde esconderse».
También surgieron algunos temas de la ciudad. Como que habría que poner algún tipo de cubierta en el puente de Os Tirantes para no llegar empapados a los colegios de A Xunqueira; que los conciertos del pasado verano en el parque de Tafisa generaron molestias a los vecinos por el ruido e incluso que un perro enfermo porque comió droga que alguien dejó tirada en el parque; y una niña, vecina de una discoteca situada al borde del río, denunció que algunos días por la mañana se encuentra con basura o ropa interior tirada cerca de su casa.
Vista la primera sesión, al nuevo Consello da Infancia de Pontevedra no le va a faltar trabajo.