La construcción de una casa prefabricada de madera deriva en Pontevedra en una acusación por estafa
PONTEVEDRA
Los tres encausados rechazaron los cargos penales, si bien ofrecieron versiones diametralmente opuestas
10 mar 2023 . Actualizado a las 10:22 h.Una denuncia por una supuesta estafa en la construcción de una casa prefabricada de madera sentó este jueves a tres acusados en el banquillo de la Audiencia de Pontevedra. Inicialmente, la Fiscalía solicitaba para cada uno dos años y tres meses de prisión, así como el pago de una indemnización de 29.400 euros.
El representante del ministerio público mantuvo que, en virtud del contrato con la denunciante, los investigados se comprometieron a construir e instalar una vivienda prefabricada de madera en una parcela ubicada en la provincia de Salamanca. En el escrito de acusación inicial, se añade que los acusados no destinaron ninguna de las cantidades recibidas al pago del proyecto técnico de la obra al arquitecto superior. «Y pese a no contar con una dirección facultativa de la obra de construcción y a no obtener ningún tipo de licencia o permiso para realizar esta construcción, simularon dar comienzo a las obras contratadas».
En la sede de la Audiencia, si bien rechazaron las acusaciones, expusieron tres líneas de defensa completamente diferentes.
Así, la primera en abrir fuego fue R. P. A. Explicó que en el 2019 inició una relación sentimental con otro de los encausados, J. F. C., que se rompió a principios del 2020. «Tenemos un procedimiento de violencia de género en el que existe una orden de protección», apostilló la joven.
Incapacidad permanente
Precisó que este tiene una incapacidad permanente total, por lo que ella se dio de alta como autónoma para ejecutar trabajos. «Él no me contaba nada de nada».
Una versión diametralmente opuesta ofreció J. F. C., quien no dudó en señalar a su expareja como la «jefa y encargada de las cuentas», mientras que él se ocuparía de la logística. También aseguro que las obras se llegaron a iniciar sin licencia «por petición y conocimiento de los clientes», así como aludió a que intentó llegar a una acuerdo con estos en el que, incluso, estaba dispuesto a perder algo de dinero.
En una comparecencia en la que rechazó contestar a las preguntas de la acusación particular, mantuvo que R. P. A. le acompañó a Salamanca, así como manifestó no tener constancia de un contrato firmado por esta y el tercer acusado, I. C. L. «O lo hizo a espaldas mía o no se firmo», apuntó.
Este último apuntó que le vendieron una casa prefabricada y, con el objetivo de rebajar costes, les buscó potenciales clientes o les hizo algunos trabajos eléctricos.