La historia se repite y con dos versiones

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

Concluye una semana convulsa en torno al conflicto sobre el futuro de Ence, que vislumbra una entrevista con la ministra Teresa Ribera de resultado impredecible

14 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En mayo de 2001, después de cuatro meses muy duros de huelga en Transportes La Unión (empresa pretérita de lo que hoy es Monbus), el alcalde de Pontevedra se felicitaba de haber conseguido acercar posturas entre el sindicato CIG y el patrón, Raúl López para desembocar en una salida negociada. Se obtuvo mediante el arbitraje que realizó José Cuíña Crespo, a la sazón conselleiro de Política Territorial y mano derecha del presidente gallego, Manuel Fraga. El PP gobernaba la Xunta de Galicia.

Aquella fue la peor huelga que se ha vivido en Pontevedra en estos años. Afectó a miles de personas, ocasionó el despido de numerosos trabajadores y propició cuantiosas pérdidas económicas. Ese alcalde de Pontevedra era Miguel Fernández Lores. Su partido, el BNG, venía siendo durante cuatro meses, comparsa de una agresiva estrategia sindical en la que las pistolas de aire comprimido fueron uno de los “argumentos” que el sindicato dirigido por sus colegas de la UPG, Rafael Iglesias y Suso Seixo, empleó para forzar una salida negociada. Un desenlace consumado con aquel laudo que salió de una histórica reunión celebrada en el Hostal de los Reyes Católicos. Una reunión muñida por Pepe Cuíña y el propio Lores. 

Otros escraches

Ese BNG también estuvo, unos años antes, detrás de las numerosas movilizaciones que la plataforma anti-empacadora de Vilaboa realizó entre 1997 y 1999. Se pretendía impedir la instalación de una planta de transferencia de residuos sólidos de Sogama «a las puertas de Pontevedra», como se decía entonces. Las protestas fueron muy diversas. Incluyeron lo que hoy llamaríamos escraches en las viviendas del alcalde de Vilaboa de entonces, Enrique Fernández Nogueira, del PP, así como de otros de sus concejales. O irrupciones en actos oficiales tanto de la Xunta de Galicia por ejemplo, aquel en el puente de Los Tirantes ante la estupefacción de Fraga- como en mítines electorales del PP. Toda aquella presión desembocó en la histórica manifestación del 5-J de 1998 que dinamitó la continuidad del centro-derecha en el gobierno municipal de Pontevedra y le abrió las puertas en 1999 al primero de los seis mandatos consecutivos que lleva desde entonces Lores.