Severino Martínez Martínez (Pontevedra, 1924-2020) se ha llevado consigo una pequeña parte de la historia de Pontevedra
05 sep 2020 . Actualizado a las 17:51 h.Severino Martínez Martínez (Pontevedra, 1924-2020) se ha llevado consigo una pequeña parte de la historia de esta ciudad. Gran emprendedor, trabajador incansable e innovador de importantes proyectos comerciales, demostró a lo largo de su vida una gran capacidad de superación incluso en los momentos más difíciles.
Bibí ? como le conocían quienes le querían ? siguió la estela de su padre Severino Martínez Piñó, de quien heredó su intuición para los negocios. Primero en el sector de la alimentación, también en el de la náutica, y sobre todo en el de la industria auxiliar de la construcción. En esta última actividad continúan dos de sus hijos bajo el nombre comercial de Hisemar (“Hijos de Severino Martínez”).
En casi todos los proyectos que emprendió fue un pionero, incluido el de las energías renovables, con la comercialización de los primeros paneles solares en la cuidad de Pontevedra. También en la aplicación de las nuevas tecnologías a su empresa, dotándola de una de las primeras computadoras IBM de tarjetas perforadas allá por los primeros años de la década de los 80.
Estaba a punto de cumplir los 96 años, que son muchos, pero pocos para las cosas que aún le hubiera gustado llegar a ver. Amaba la vida y se resistía a no seguir disfrutándola aunque solo fuera con sus pequeños paseos vespertinos por la ciudad.
En lo más personal, culminó “sus más fervientes desvelos y anhelos familiares”, como él mismo escribió en una ocasión. Uniendo la “M” de los Martínez a la “T” de los Trigo, vio crecer a su numerosa familia entre la finca de La Abundancia, la Villa de Gaxate, el Hotel Universo y la casa de Cobián Roffignac ? Benito Corbal, que construyó su padre.
Para muchos será recordado como un gran “gentleman” por su elegancia, su personalidad arrolladora, sus inconfundibles sombreros y sus distinguidos modales. Todo un caballero que seguía besando la mano a las damas u obsequiándolas con un cariñoso beso en la frente cuando la confianza se lo permitía.
¡Hasta siempre querido Bibí!