La nueva vida del puente de O Burgo

Una moderna iluminación completa la obra más ambiciosa de un emblema de la ciudad


pontevedra / la voz

El miliario de Adriano, datado en el año 134, puede ser la pista más antigua de la existencia de un paso para vadear el río Lérez, habilitado por tropas romanas para dar continuidad a la vía XIX, que unía Bracara Augusta (Braga), Lucus Augusti (Lugo) y Asturica Augusta (Astorga). Seguramente aquel paso no se hallaba en el mismo lugar que el puente actual, sino algo desplazado río abajo.

Sea como fuere, la historia de la ciudad de Pontevedra está irremediablemente ligada a aquel paso original y al puente medieval construido hace más de 800 años y cuya esencia ha llegado a nuestros días. Y así seguirá siendo: Pontevedra y el puente de O Burgo seguirán siendo una misma historia para siempre.

Ayer, esa primera vía de comunicación entre ambas orillas que hubo en la ciudad inició una nueva vida con el remate oficial a la obra más ambiciosa de cuantas se han llevado a cabo en el puente. Y, como no podía ser de otra forma, adaptando el indiscutible elemento patrimonial a la ciudad moderna y del siglo XXI que es la Pontevedra actual. Porque, frente a los que cuestionan los trabajos realizados -que los hay-, el propio escudo de la villa viene a ser una muestra de la lógica transformación del patrimonio, de su evolución y de su adaptación al devenir de los tiempos. Ese emblema heráldico representa una imagen desaparecida hace mucho tiempo, las dos torres que jalonaban ambos extremos del puente de O Burgo.

La obra cuyo remate se celebró ayer con un acto nocturno que sirvió para estrenar la nueva iluminación, costó algo más de dos millones de euros y fue cofinanciada por el Fondo Europeo de Desenvolvemento Rexional (FEDER). El proyecto, como tantos otros en la ciudad en los últimos veinte años, se ideó como humanización del puente, con un objetivo claro: eliminar el tráfico motorizado. El de O Burgo ya no es ni mucho menos el único puente que vadea el Lérez, y hace tiempo que se ambicionaba ponerlo en valor como parte fundamental que es del Camino de Santiago reservándolo exclusivamente para tránsito peatonal y ciclista.

Nueva barandilla

Así que se reformó por competo el tablero sustituyendo el asfalto que se incorporó a mediados del siglo XX por losas de piedra. También renovó la barandilla de hierro forjado por un diseño más moderno -con sus seguidores y detractores-, se habilitó una nueva plaza en la cabecera norte y sobre todo se instó un moderno sistema de iluminación. Por un lado, con luces led incrustadas en el pavimento de piedra para reforzar el Camino Portugués a Santiago y con un novedoso sistema que sustituye los báculos tradicionales por luces incorporadas en la propia barandilla para iluminar el paso. Y por otro, con un sistema de luces ornamentales que iluminan los arcos y permiten combinar diferentes colores o teñir el puente de una tonalidad concreta con motivo de celebraciones especiales.

Todo esto se estrenó anoche. Y no dejó a nadie indiferente. El puente de O Burgo inició así una nueva vida, la que le metió de lleno en el siglo XXI, formando parte como en los últimos siglos de la historia de la ciudad.

Lores: «Esta obra é un tributo á preservación dun emblema da nosa identidade»

Decenas de pontevedreses se dieron cita anoche para contemplar la iluminación del renovado puente de O Burgo. Durante todo este mes, las luces sobre el tablero se encenderán al filo de las 22.30 horas, y habrá un encendido excepcional y diario de las iluminación ornamental a las 23 horas.

El alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), fue el encargado de abrir tanto la exposición que se ha instalado en la nueva plaza creada en la cabecera norte -junto a la gasolinera-, como de dar paso a la nueva iluminación. «Esta noite escribimos un novo fito na historia desta cidade -afirmó-: o da recuperación do perfil orixinal da ponte do Burgo. Porque a obra que hoxe remata non é máis que un tributo e unha homenaxe á preservación dun emblema fundamental da nosa identidade como pontevedreses».

Tránsito y punto de encuentro

Tras hacer un repaso a la larga historia de este paso sobre Lérez, aseguró que «a ponte do Burgo do século XXI muda de pel para reforzar a súa dupla función de elemento de tránsito e de punto de encontro», destacando que será al mismo tiempo «un miradoiro privilexiado sobre o río», un trecho del Camino Portugués y «un espazo acondicionado para acoller tanto a vida diaria da veciñanza como novas citas culturais, deportivas e de lecer».

Puso especial énfasis en el proyecto de iluminación del puente, que adopta «unha nova fisionomía modelada pola luz». Lores destacó que en la ejecución del proyecto de escogieron «os avances da tecnoloxía lumínica para poñelos ao servizo desta infraestrutura histórica».

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