La valiente iniciativa de Cáritas

La remodelación del antiguo edificio del «Ropero», encargada a Mauro Lomba, plantea un gran centro de atención social integral del que hoy carecemos en Pontevedra


Una de las carencias que nos ha desvelado la pandemia del coronavirus en lo que atañe a la ciudad de Pontevedra, es la fragmentada y dispersa infraestructura que tenemos para auxilio social de los más necesitados. Siendo como somos una de las urbes gallegas más solidarias, la calidad y cantidad de los servicios no está a la altura de ese compromiso social.

Las propias circunstancias y limitaciones que impuso el prolongado estado de alarma, motivó que los establecimientos habituales -en todo caso, con poca capacidad y manifiestamente insuficientes- tuvieran que ser cerrados por seguridad tanto del personal como de las personas asistidas a fin de cumplir con el confinamiento que debíamos guardar. Y reemplazarlos por los dos albergues provisionales que el Concello en colaboración con Cáritas, Calor y Café y Cruz Roja, hubo de instalar en el centro Raiña da Paz, de Salcedo, y en el pabellón multiusos da Xunqueira.

Superada esa etapa y supongo que después de sacar conclusiones de la lección aprendida, hay quien ha decidido afrontar un reto formidable. La noticia que hemos conocido esta semana de que Cáritas aborda el proyecto de un nuevo centro de atención social, constituye una señal alentadora. Al tiempo que una iniciativa muy valiente por parte de esa entidad.

Más que un albergue

El emprendimiento en el que se ha embarcado Caritas, tan ambicioso económicamente como en los equipamientos que se planifican, pretende dotar a la ciudad del Lérez de un establecimiento poliédrico. Reunirá en un edificio nuevo, producto de la rehabilitación de más de 1.000 metros cuadrados, varios usos diferenciados: el albergue, un centro de día, habitaciones tuteladas, las oficinas administrativas de la propia entidad y un punto de información de Proyecto Hombre.

Por tanto, no se trata solo de cerrar el actual albergue de San Javier, en el bajo cedido en su día por el IGVS en Monteporreiro, que se ha quedado muy desfasado, y trasladarlo a la calle Joaquín Costa, 64. No. Estamos, según el proyecto presentado el pasado lunes, ante una actuación que concibe una atención integral, hasta ahora desconocida en Pontevedra.

La incorporación de Mauro Lomba como arquitecto autor de la actuación prevista, constituye una garantía. Para quienes tenemos la suerte de conocerle y comprobar con qué gusto ha elaborado diseños como el de la reforma interior en Villa Pilar, (el Espacio Neomonon), ya sabemos que podemos esperar confiados por un resultado conciliatorio.

Las imágenes de la infografía del proyecto, ya nos indican que será un diseño respetuoso con el pasado del inmueble (capilla y antiguo edificio del «Ropero») al tiempo qué combinado con una visión moderna y luminosa del aprovechamiento espacial, sin divisiones, traslúcido, con mucha cristalera y carpintería exterior. El propio Lomba ya dijo en la rueda de prensa que integraría las posibilidades que ofrece tanto la edificación preexistente como el jardín y huerta que existen en la trasera. Enorme acierto el de los responsables de Caritas al encargarle el diseño.

Arrimar el hombro

Como decía, es la primera vez qué en Pontevedra, una institución plantea un proyecto de atención integral para colectivos en exclusión social. Tanto la envergadura de la actuación como los costes del proyecto y los posteriores que devengan del mantenimiento, son una papeleta en la que esta ciudad, sus instituciones y, nosotros, la infantería social, deberemos implicarnos en la medida de las posibilidades.

Probablemente partimos de una situación previa atomizada que dispersa recursos. Hay que tener en cuenta que a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades gallegas, en Pontevedra tenemos, por un lado, el Comedor de San Francisco; por otro, Calor y Café que ofrece cena y alojamiento a indigentes y sin techo; además del Albergue San Javier, de Cáritas en Monteporreiro, y la oferta de centros de día como el de Rexurdir, cerca del Puente de A Barca o el propio de Cáritas en Joaquín Costa. Además, el Banco de Alimentos con sus diversas campañas anuales, el Rotary Club y Fundación Amigos de Galicia, también encauzan aportaciones diversas. Y finalmente, el canal creado por el Concello denominado Redeaxuda.

Si se analiza la política de subvenciones del Concello, comprobamos que la necesidad de atender tantos frentes, gradúa las aportaciones. Los 31.000 euros a Cáritas, cantidad renovada este año en el convenio firmado, constituyen una pequeña parte del presupuesto anual que hasta ahora maneja esta entidad. A partir del próximo otoño, una vez se inicien las obras del nuevo centro social, que rondarán el millón de euros que se sufragarán por fases, Cáritas necesitará idear nuevos canales de financiación al tiempo que gestiona con las administraciones públicas y con la empresa Ence, a través del Plan Social, un incremento de las aportaciones que viene recibiendo.

Según expusieron, para arrancar con las obras, cuentan con una subvención de 300.000 euros solicitada a la Consellería de Política Social. Los responsables de Cáritas no aguardan sobresaltos, ocurra lo que ocurra hoy, de modo que gobierne quien gobierne Galicia, a partir de mañana, esperan que en septiembre se firme el correspondiente convenio.

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