Año de bienes

El gobierno BNG-PSOE afronta este recién estrenado 2020 con el mayor presupuesto municipal y mirando de reojo lo que pueda caerle de Madrid y de Santiago


El refrán dice que «año de nieves, año de bienes». Pensar en nevadas en las Rías Baixas parece descabellado pese a tanta borrasca, bautizada o no, que circula por aquí. Pero a buen seguro 2020 sí que va a resultar un año de bienes para aquellos concellos que sepan moverse y reclamar las «nieves» en forma de dinero público a las administraciones de mayor rango para que echen una mano. Porque 2020 es año electoral en Galicia lo que supone que la Xunta de Alberto Núñez Feijoo tendrá que abrir el puño. Y de otro lado aquellos concellos con gabinetes del PSOE o participados por concejales socialistas, aguardan que «se note» el Gobierno de Pedro Sánchez en los primeros meses de legislatura.

A la ciudad de Pontevedra se le cumplen ambas premisas. Feijoo tiene proyectos en ejecución que le obligan con esta capital. Gran Montecelo es el paradigma. Máxime si vuelve a ser el póster electoral del PP por esta provincia. Y en cuanto a Moncloa, la cuota socialista en el gobierno del Concello y el indudable peso de Fernández Lores en el BNG dado el acuerdo que firmaron Bloque y PSOE sobre la «axenda galega», deberían traducirse en hechos y euros.

Buenas vibraciones

Además, la Boa Vila tendrá una ventaja más, importante: acometerá el ejercicio con el presupuesto municipal más alto de toda la historia de la ciudad, 79,3 millones de euros de los que 13 millones irán destinados a inversión conforme el proyecto orzamentario presentado el viernes.

A diferencia de los cuatro años anteriores, la aprobación del Presupuesto Municipal 2020 semeja sencillísima. Lores no tendrá necesidad de persuadir a otros concejales como ocurrió con Marea Pontevedra o incluso con el PSOE ganando su abstención a cambio de ciertas cesiones, más virtuales que materiales. Ahora los socialistas son parte del gobierno y la coalición garantiza la aritmética necesaria.

Este trámite de la negociación, presentación y aprobación del Orzamento supone para cualquier gobierno de coalición una prueba del algodón. Máxime cuando BNG y PSOE llevaban un tiempo desentrenados de los entresijos de la cohabitación. No obstante, trasciende la sensación de que se respira buen rollo. Así se visibilizó el viernes en el talante mostrado por los comparecientes. Para presentar el presupuesto salieron juntos Miguel Fernández Lores y Tino Fernández, una circunstancia que no se había repetido desde que firmaron el pacto de gobierno. Las declaraciones de ambos no evidenciaron dudas sino que fueron una profesión de fe en las posibilidades de este bipartito.

Números son amores

Más allá de las palabras, también hablan los hechos. En este caso, los números. La partida de inversiones contempla un gasto importante en algunas áreas de gobierno que dependen directamente de concejales socialistas. Teniendo en cuenta que el PSOE es el 27% del gobierno municipal con sus cuatro concejales.

Destaca el guiño al propio Tino Fernández del que dependen las instalaciones deportivas, con los 200.000 euros que se presupuestan para arrancar el complicadísimo proyecto del complejo deportivo de A Parda, una ambición que persigue el teniente de alcalde desde hace años. Pero aún es de mayor cuantía la partida que manejará otro concejal socialista, Iván Puentes quien dispondrá de algo más de un millón de euros del Orzamento para zonas verdes, jardines y parques infantiles, casi empatando con los más de 900.000 euros del edil nacionalista Alberto Oubiña que acometerá con esa cuantía los parques forestales de A Fracha y del Tomba.

Bien es cierto que los números «gordos» en inversiones vuelven a ser para las obras de reforma urbana y accesibilidad que importarán un total de casi 3 millones de euros entre el ámbito urbano y el rural que manejará mayormente el 73% del gabinete, es decir, el Bloque.

Loureiro Crespo y Mollavao

Otra parte de las inversiones se destinará a grandes emprendimientos participados por el Concello que colabora con la Xunta de Galicia contribuyendo al Gran Montecelo con millón y medio de euros y a la intermodal arreglando el entorno de la estación de autobuses con la aportación de otro millón. Aunque ambos son proyectos de ejecución lenta, más en el caso del complejo hospitalario.

En cuanto al capítulo de asignaturas pendientes, este gobierno vuelve a «dejar para septiembre» al barrio de Mollavao. Habrá otro ligero avance con 210.000 euros consignados este año que se suman a los 250.000 del año pasado. Pero son poco más del 10% del monto total del proyecto que César Mosquera había presentado en 2017. El Concello se parapeta en que Costas les tiene condicionada la actuación y que por eso va poniendo los cuartos a cuentagotas. Aunque los vecinos del barrio seguirán persuadidos de que el gabinete de Lores les tiene castigados, más ahora que el jefe de la oposición municipal es un nuevo residente del barrio.

Mejor suerte para los vecinos de Loureiro Crespo. Esta obra se acometerá de inmediato, toda vez que se acaba de adjudicar el contrato a Covsa por 2 millones de euros que se financiarán con remanente de tesorería de 2019. Con las mejoras introducidas por el contratista (que reformará seis calles más adyacentes a la principal) el cambio de imagen en una de las vías de entrada a la ciudad va a ser abismal.

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