Más vale un mal acuerdo?

El pacto de gobierno resuelto en tiempo récord es perfecto para el BNG de Pontevedra y aceptable para el PSOE. Se parece más al último del 2011 que a los otros dos


En tiempo récord el Concello de Pontevedra dispone de un gobierno municipal de coalición, negociado, firmado y repartido entre BNG y PSOE. Incluso antes de la investidura celebrada ayer. Hemos pasado del remoloneo inicial con el que Miguel Anxo Fernández Lores manejaba la hipótesis de un pacto al arreón que se impusieron nacionalistas y socialistas que en apenas siete días han despachado el acuerdo. Tanto que Lores sacaba músculo en la entrevista que publicaba La Voz de Galicia el viernes al afirmar que «en Pontevedra gustamos de ser pioneiros, tamén para pechar pactos», le decía a Serxio Barral.

Sin duda Pontevedra marcó la diferencia. Primero entre las grandes ciudades de Galicia, más lentas para muñir sus respectivos acuerdos poselectorales. En segundo lugar, Pontevedra sirvió como ejemplo aleccionador para desatascar negociaciones entre PSOE y BNG que se habían complicado en otros concellos. Y en tercer lugar, ese mismo «efecto moraleja» valdrá para lo que pase en breve en la Diputación. Porque, aunque Lores no quiere admitirlo expresamente, parece lógico conectar la rápida resolución de la gobernabilidad de la capital con que el BNG aguarde de Carmela Silva y el PSOE un buen trato similar para que César Mosquera y otros dos diputados nacionalistas se integren en el próximo gobierno de la institución provincial. Para Pontevedra y otros municipios gobernados por alcaldes nacionalistas, tener en la Diputación una cuota de poder decisorio y presupuestario es muy importante. Baste con pensar en el apoyo del organismo a la implantación de composteros a través del Plan Revitaliza y la formación de mestres composteiros, encargados de ser los apóstoles del reciclaje de la basura orgánica por la provincia.

Reparto de cuotas

Analizando por lo menudo el texto del acuerdo de gobernabilidad y el reparto de carteras en el ejecutivo municipal pontevedrés, se advierte que el BNG se atrincheró para no ceder ninguna de las áreas más sensibles y visibles de la gestión. En el programa de gobierno, con esas 55 medidas, se advierte mucha sutileza semántica para evitar fricciones en aquellos asuntos en los que nacionalistas y socialistas estaban bastante distanciados. Por ejemplo las vías sanitarias hacia Montecelo o la mesa de negociación para el traslado de Ence. El acuerdo programático resuelve las distancias con redacciones tan conciliatorias como vacías.

Tino Fernández decía antes de llegarse a semejante desenlace que el PSOE «no aceptaría ser comparsa»… Probablemente el portavoz socialista sabe que este no es el mejor pacto posible para cuantos pontevedreses votaron PSOE, pero supongo que Tino, como político y abogado, se agarró al refrán: «más vale un mal acuerdo que un buen pleito».

El BNG hizo valer sus 11 concejales. El PSOE asumió que, en su condición de socio minoritario, no podía forzar. Los socialistas se conforman con la primera tenencia de alcaldía (Tino) y 4 carteras: Educación y Deportes; Promoción Económica, Turismo y Universidad; Parques y Medio Natural, y Bienestar e Igualdad.

El BNG se reserva el control de las palas y de la caja de caudales (Vías y Obras/ Economía y Hacienda). A diferencia de lo ocurrido con algún gobierno coaligado anterior con Tere Casal, ahora no ceden ni Urbanismo ni Patrimonio Histórico. Asimismo se aferran a mantener Fiestas, Cultura y Personal lo que significa que seguirá controlando Bomberos y Policía Local, cuerpo en el que persiste un conflicto laboral cronificado. Y en una pirueta muy significativa de lo que supone este pacto de gobierno, el BNG se reserva, para que lo lleve Anabel Gulías, la organización -por tanto, la rentabilización política y en imagen- de «grandes eventos deportivos». O sea desde un ITU Multisport al inminente Campeonato del Mundo Júnior de Balonmano. Es más que un matiz. Le saca sustancia y capacidad de maniobra a la cartera de Deportes que es una de las cedidas al PSOE y que precisamente ostentará Tino Fernández. Al menos el jefe de filas socialista sí podrá desatascar el pago de dos anualidades de subvenciones municipales pendientes a los clubes que le estarán enormemente agradecidos.

En suma: el cuarto pacto de gobierno municipal que firman BNG y PSOE en la reciente historia del Concello se parece más a su predecesor de 2011/2015 que a los dos anteriores por el reparto de cuotas.

Hechos significativos

En el reparto de carteras y cometidos en el grupo municipal del BNG es un hecho destacable y significativo que Raimundo González deje de ser el portavoz del gobierno en beneficio de Anabel Gulías. Es un nuevo empujón a la «delfina» que de este modo tendrá mayor grado de conocimiento público con miras a su lanzamiento como relevo de Lores... ¿A mitad de este mandato, allá por finales de 2021?

Rafa Domínguez, el jefe de la oposición, justificó ayer el voto en contra de los 9 concejales del PP como un aviso a Lores ante la sospecha de que el actual alcalde no completará este sexto mandato. Ya le previno que no habrá tregua de cien días. El aspirante popular ha decidido hacer pressing por toda la cancha al bipartito de Lores. Por eso ha montado el «gobierno en la sombra» que el PP ha postulado con el reparto de áreas de fiscalización al gabinete coaligado que deberán desplegar los ediles de la oposición.

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