Recibimiento de reyes

Los triatletas Gómez Noya, Pablo Dapena y Bozzone, favoritos al título, se juntaron en la carpa del Multisport para analizar su participación en el Mundial de larga distancia


Pontevedra/ La Voz

«Para mí es una emoción competir aquí, en mi casa, poder vivir este ambiente y disfrutar de esta organización impecable». Gómez Noya iniciaba así el acto organizado este jueves por el Banco Santander en la carpa del Mundial. Ya está en Pontevedra. Acaba de llegar de las series mundiales de Bermudas donde logró una plata y se prepara para intentar llevarse el título de larga distancia en menos de 24 horas. El revuelo generado por uno de los reyes de la disciplina en el interior de la exposición no dejaba indiferente a las decenas de triatletas, que grababan cada minuto de su intervención.

Rodeado por gran parte de sus títulos, Gómez Noya reconocía ante sus seguidores que no se podría quedarse con ninguno, pero que la plata conseguida en los Juegos de Londres 2012 o el Príncipe de Asturias son dos premios imposibles de olvidar. «Una medalla olímpica es de los mayores reconocimientos que puede tener un atleta», comentaba con la humildad que le caracteriza. El próximo año en Tokio 2020 espera que le llegue la siguiente. Por ahora se prepara para ello, Pontevedra es solo la excepción en su carrera a las Olimpiadas.

Aparca las distancias cortas para luchar pro el oro en la larga distancia. No podía faltar en su ciudad. No se atreve a dar consejos sobre la carrera que les espera, pero la temperatura del agua será uno de los primeros escollos a superar. «No tengo mucha experiencia nadando en el Lérez, sé que está frio, pero se soluciona con un neopreno, eso sí, esperemos que mejore», bromeaba Gómez Noya, que teme más el fuerte viento del norte en el segmento en bicicleta. Los triatletas están mirando los termómetros para ver si no baja de los 14 grados de estos días. Para el triatleta pontevedrés su siguiente reto será la prueba de las series mundiales de Japón. Mientras, disfrutará «en el centro histórico y en la Illa das Esculturas».

Gómez Noya se despidió ente abrazos la primera vez. Hubo después una segunda y definitiva. Y nunca un tópico fue tan real como este jueves en la carpa. Todos los que hasta ese momento escucharon con atención al campeón del mundo quisieron subirse al estrado para hacerse una foto con él.

La sesión de fotografía se alargó lo suficiente como para que cuando llegó el vigente campeón del mundo en larga distancia, Pablo Dapena, hubiese que esperar para retomar el acto. Dapena levantaba las cejas en señal de sorpresa ante el barullo de público que había en el recinto. En la carpa compartían la mañana numerosas aficionados, triatletas recogiendo su dorsal y muchos curiosos. No era para menos. Casi al mismo tiempo que Pablo Dapena llegaba el neocelandés Terenzo Bozzone, uno de los reyes en la distancia Ironman, que tan pronto se subió al stand del Banco Santander bromeó haciéndose una foto con la imagen de Gómez Noya que colgaba de la lona.

Y es que los tres que ayer coincidieron son, además de rivales, buenos compañeros. «Pablo está a un nivel muy alto y Terenzo es el rival más peligroso, ha ganado los Ironman más duros del año, yo tengo que centrarme en mi rendimiento», comentaba Gómez Noya junto a Pablo Dapena, que reconocía que estaba pletórico de competir «en casa». Echando la vista a su izquierda calificaba la prueba de «dura, y más teniendo a estos dos a mi lado, además de otros rivales complicados que participan». Asegura que él jugará su baza, que no es otra que la carrera a pie. Pero lo hará «sin presión». «Va a ser una prueba dura, pero yo lo haré sin presión, disfrutando de mi gente y de la ciudad en la que nací», confesaba el vigente campeón del mundo, que se enfrenta al reto de revalidar su título ante su familia y amigos.

Terenzo Bozzone estaba feliz de poder competir en Pontevedra, pero al igual que sus colegas de Mundial, coincidía en destacar la dureza de tramo ciclista, que como decía Pablo Dapena «va a haber mucho suicido en la bici», pero teme la temperatura del río, ya que está acostumbrado a nadar en aguas más cálidas. Los tres coincidían en que cruzarán la línea de meta exhaustos, pero felices de disfrutar de un Mundial en una ciudad que está volcada con la mayor cita deportiva de su historia. Ahora solo falta que los reyes se suban al trono.

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