«Volvería otra vez a lo que sentí en el último segundo de la final»

La portera internacional Silvia Aguete cree que aún no son conscientes de la trascendencia de ganar el primer Europeo de la historia del fútbol sala femenino


pontevedra / La Voz

Silvia Aguete descuelga el teléfono en medio de mucho jaleo. Lo advierte por un mensaje antes de empezar a hablar. La euforia vivida el domingo con la victoria en el Campeonato de Europa de Portugal todavía tiene resaca, no saben hasta cuando se extenderá, pero no quieren bajarse de ella. De recepción en recepción llevan casi desde que levantaron la copa el pasado domingo en Gondomar (Portugal). «Volvería otra vez a lo que sentí en el último segundo del partido de la final», comenta Aguete, que se siente una privilegiada por haber dado un paso importante en su vida profesional, pero sobre todo por suponer un gran avance en el reconocimiento del fútbol sala femenino a nivel global. «Somos unas privilegiadas, ahora mismo todavía lo estamos asimilando, es un sueño que cumplimos, que después de mucho pensarlo y trabajarlo lo hemos hecho realidad», confiesa Aguete antes de una recepción de autoridades en Las Rozas en la que la capitana del equipo, Anita Luján, apostó por seguir haciendo historia en una disciplina que ha cogido velocidad de crucero.

Acaban de escribir las primeras líneas de la historia de este deporte. Es el primer equipo en hacerse con la Copa de Europa. Y la portera del Poio Pescamar fue titular en los dos encuentros que disputaron. Aguete reconocía hace meses que era un sueño poder jugar el Campeonato de Europa, ahora va más allá. Sus expectativas se hicieron aún más grandes con el triunfo y la imbatibilidad. «Nos va a costar volver a la realidad, aquí estamos 24 horas dedicadas a hacer lo que más nos gusta, regresar a la rutina va a ser complicado», señala Aguete, que no quiere apearse del sueño.

En los ratos libres que tiene en esta vorágine de éxito, Silvia solo piensa una cosa continuamente. «Qué rápido pasa todo, el viernes arrancamos en el Europeo y el domingo somos campeonas y como ya dije volvería al último segundo de partido, en la semifinales estábamos más nerviosas porque había que pasarlas, pero el domingo era la final», comenta Silvia, que en menos de 48 horas dejará la camiseta de la selección para enfundarse la del Poio Pescamar.

La liga de Primera División del fútbol sala femenina estuvo parada por la competición europea y por el Campeonato de España de selecciones autonómicas. En cuestión de horas tendrán que volver a su rutina de estudios y trabajo. Muchas de las jugadoras están preparando oposiciones, como el caso de Silvia, para que el día que tengan que colgar las botas, tengan un futuro profesional al que agarrarse. Esta es una de las debilidades del fútbol sala y de otras muchas disciplinas femeninas. Pero antes del golpe de realidad, la portera del Poio Pescamar, titular en los encuentros del Europeo, asegura que fuese o no ella quien defendiese a la Roja «la competencia es sana y solo piensas en trabajar para el equipo». Agotada por la nube en la que viven tiene varias imágenes para el recuerdo, en las que están presentes sus compañeras de selección y sus familiares y amigos que llenaban el pabellón de Gondomar dando color y calor casi en la misma proporción que lo hacían los anfitriones.

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