¿Y tú, también ibas al Martis?

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Isidoro Martínez ha lanzado una iniciativa que está teniendo una excepcional acogida entre sus exclientes

11 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Medio millar de seguidores con solo una semana de vida. El grupo que Isidoro Martínez ha creado en Facebook (Yo fui al Q& Pepsi y al Martis) va camino de convertirse en uno de los que más éxito tendrán de los que ponen a Vilagarcía como protagonista. Lógico. Isidoro tiene una espectacular colección de fotografías en las que salen buena parte de aquellos clientes que llenaban sus locales de O Castro cuando los noventa estaban comenzando a nacer.

Todo tiene una explicación. Isidoro Martínez es el responsable ahora de la cafetería Enjoy, situada apenas a unos metros de donde estaban el Martis y el Q&Pepsi, y buena parte de su clientela actual es conocida. «El 80 % venían por el Martis y muchos me insisten en que tengo que hacer una fiesta para recordar aquella época», explica. A partir de ahí surgió la idea: comenzar por crear un grupo en Facebook e ir convocando al personal a golpe de foto, que a fin de cuentas la gente es muy nostálgica, para celebrar la gran quedada probablemente en agosto, con la música a cargo de los pinchadiscos que pasaron por los locales. Hablamos, claro está, de Santy Rodríguez, Carlos Leites, Pedro Tato, Maxi Lojo y Rolando. Y quizás a golpe de vinilo, porque Isidoro aún los tiene en su poder. Nada menos que siete cajas bien guardas con seguro que auténticas joyas. La razón de hacer la fiesta en agosto es que ya le ha llegado feedback a Isidoro y muchos de aquellos clientes están fuera de Vilagarcía pero regresan puntuales a pasar las fiestas.

¿Cómo nació el Martis?

Regresemos al principio. ¿Cuándo nació el Martis? «Alrededor de 1987 o 1988 mi padre abrió el hostal, que también era restaurante y cafetería. Y cambiamos para convertirlo en pub en el año 90», recuerda Isidoro. No era un pub, era el pub por antonomasia en aquellos años para los jóvenes vilagarcianos. Y para los de fuera de Vilagarcía, que también se acercaban durante el fin de semana -había ambiente desde el viernes hasta el domingo- para echar unos bailes, sentarse en la terraza al aire libre o tomarse una hamburguesa, que de todo había en el Martis.

Era un local en el que todo el mundo se conocía y en el que Isidoro padre -que falleció en abril del pasado año- igual te invitaba a una clara que te reñía por andar con demasiado dinero en el bolsillo. Un local que igual organizaba una fiesta verde, en la que los asistentes debían portar en su cabeza una hora de laurel durante toda la noche, que otra de maquillaje o algún concurso que hoy estaría totalmente prohibido por su incitación al consumo de alcohol. Eran tiempos en los que los botellones eran la excepción y no la norma.

La aventura del Martis duró cuatro o cinco años. Por entonces estaba ya Isidoro también el mando de Q&Pepsi, el antiguo Bora Bora, en el sótano donde hoy se ubica una parrillada, también en O Castro. Allí la fiesta de la espuma era un reclamo más que habitual, combinada con unas sesiones musicales que saciaban las peticiones más exigentes.

Tras el Martis, Isidoro intentó dar una vuelta al establecimiento con la chupitería El Metro, ya solo en la zona delantera del local, pero un par de años más tarde cerró definitivamente sus puertas y luego el edificio fue derribado para construir uno nuevo en el lugar.

El grupo de Facebook que ha creado Isidoro tiene un movimiento más que notable. Lo cierto es que sorprende el gran número de fotografías que guardó de aquellos tiempos y que almacena en un álbum y también en numerosos sobres. En ellas se puede identificar sin muchos problemas a una notable cantidad de gente. De hecho, el tráfico que está generando en su muro de Facebook es más que notable. Y las peticiones para que las siga colgando llegan continuamente al muro. A fin de cuentas, para eso creo el amigo Zuckerberg su red social -aunque ahora la destine a otros fines más crematísticos-, para compartir viejas o nuevas fotografías que aviven los recuerdos.

Seguirá colgándolas

Las que tiene Isidoro, desde luego, están consiguiendo su objetivo y las peticiones de que siga colgando más son continuas. Él amenaza con hacerlo. Y ahí aparecen buena parte de los vilagarcianos que ahora andan por la cuarentena. Todos más jóvenes y, algunos, más contentos.

Era el Martis un local que igual organizaba una fiesta en verde que otra de maquillaje

La fiesta de reencuentro será seguramente en agosto en la cafetería Enjoy

 

chupitos y algo más.

Tras el Martis llegó El Metro. Se especializó en licores que vendía en vasitos de galleta con chocolate. Había chupitos, cerca de cuarenta distintos, y juegos como el de la Oca, que implicaba beberse uno tras cada tirada. Las mezclas eran obra de Isidoro jr en su mayor parte, pero su padre también presumía de grandes éxitos. Suyos eran el Sangre de Satán, que solo recomendaba a los agnósticos con esa fina ironía que él guardaba, y una mezcla especial de la casa, que vendía a trescientas pesetas y que tenía efectos bien reconocibles.

Sin embargo, el nombre de El Metro, evidentemente, no era por los chupitos. Se debía a un cilindro de, evidentemente, un metro de longitud que se llenaba de cerveza para saciar a pandilla más sedienta. Nada menos que seis litros llevaba el recipiente, y muchos se afanaban en que el amarillo líquido no tuviera tiempo para entrar en calor. Algunos lo conseguían, otros tenían que desistir en el intento.