El Concello taló ocho ejemplares. Los vecinos lo ven bien, pero quieren que llegue pronto la mejora integral del entorno
16 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El parque de Campolongo está llamado a ser el más grande de la ciudad. Así lo anunció el Concello, que tiene la maquinaria en marcha para contratar una obra de 300.000 euros que le cambie la cara al entorno. La mejora promete, ya que la superficie de juegos será de 930 metros cuadrados y tendrá tres zonas diferenciadas. Pero la espera por este cambio de imagen se le está haciendo demasiado larga a muchos vecinos. Lo contaban ayer, un día en el que la zona de Campolongo estrenaba cambios después de que el Concello pasase a talar ocho árboles que no estaban en buenas condiciones y corrían el riesgo de caerse en cuanto sople fuerte el viento. «Isto está como hai corenta anos, ten que modernizarse xa», señalaba un hombre que a media mañana, rodeado de un grupo de vecinos, paseaba el perro por la zona.
Empecemos por las novedades. El Concello estuvo trabajando el jueves en Campolongo para cortar un total de ocho árboles. Cuatro, concretamente, eran chopos. Aunque ayer a media mañana los trabajos ya habían finalizado -quedaba recoger algunos troncos-, unas vallas cercaban el perímetro de la corta. Así que todos los viandantes se paraban a observar lo que se había hecho. Jaime, haciendo bueno eso de que los jubilados son los mejores inspectores de obras, se detuvo un tiempo considerable a mirar los troncos. Luego, señalando con su paraguas hacia un chopo superviviente, uno al que no le tocó ser talado, dijo: «Este también está malito, y hay alguno más que también. Creo que deberían hacer una tala más grande todavía, están muy viejos y enfermos», concluía.
Sin luces y con miedo
Su opinión la compartían algunos vecinos más, que no solo criticaban el asunto de los árboles. «Uno de los problemas está en el suelo, en el césped y la tierra. Hay un montón de agujeros, algunos de ellos que los dejaron los árboles y otros que se fueron generando. Es un peligro tal y como está», decía una mujer. Otra vecina, que también paseaba el perro a media mañana, añadía: «Para mí el principal problema de toda esta zona de Campolongo es la falta de iluminación. Sacas el perro de noche o sales a pasear y acabas teniendo miedo, porque apenas se ve. Yo sería lo primero que arreglaría», señalaba. Y un coro de voces vecinales le daba la razón. También arreciaban las quejas por la poca salud de algunas palmeras a cuenta del picudo o por los actos vandálicos que se registran.
Mientras tanto, ayer la imagen en el parque era de vallas por una parte, rodeando la tala de los citados ocho árboles, y por otra parte también había zafarrancho en la zona de la piscina. No en vano, estaban sacando de las instalaciones deportivas aparatos del gimnasio ya en desuso. En el gancho de la grúa podían verse viejas bicicletas estáticas y cachivaches varios. Habrá que ver si tras estos pequeños trabajos pronto llega esa obra esperada. Está en proceso de contratación. Así que, si nada falla, los obreros no deberían de tardar en llegar.