Feira Franca: el mejor epílogo posible

Pontevedra volvió a registrar ayer una multitudinaria presencia de visitantes de toda Galicia y de otras comunidades atraídos por la impresionante recreación medieval


Una vez más -y van dieciocho- la Feira Franca se ha consagrado como el mejor epílogo posible de las fiestas de verano de Pontevedra. Bajo esa denominación se abarcan todos los eventos festivos que durante tres meses ocurren en la ciudad. Desde la romería de San Benitiño de Lérez hasta la impresionante recreación medieval que ayer volvimos a revivir en un ambiente multitudinario.

La Feira Franca de este año ha seguido en la tónica efervescente del verano, con incremento de visitantes. Y además con el valor añadido de una excelente meteorología que contribuyó a abarrotar las calles y plazas, los diferentes eventos del programa de la Feira y las terrazas y veladores de los establecimientos de hostelería que trabajaron a destajo.

Primera de su clase

Desde el año 2000, la Feira Franca ha pasado de ser una arriesgada reinvención de un mercado medieval, promovida por Luis Bará y su equipo de colaboradores, a convertirse en una de las fechas más importantes para la economía de la capital de la provincia. Tal día como ayer, el sábado de la Feira Franca es la jornada en que más visitantes se reúnen en esta ciudad, solo comparable al sábado de Carnaval o al domingo de la Peregrina.

A expensas de conocer datos oficiales sobre los aforos de este año, presumo que nuestra fiesta medieval ha vuelto a superar con creces a otras «primas hermanas» como la Festa da Historia de Ribadavia o La Arribada, de Baiona. La Feira Franca pontevedresa ha vuelto a ser la primera de su clase.

La ciudad del Lérez cuenta además para consolidar su éxito con dos condiciones especiales: la disponibilidad de muchos espacios urbanos cerrados al tráfico para el disfrute de la fiesta; y la implicación altísima de la ciudadanía que desde el primer momento y durante estos 18 años, se viste de época y participa con un entusiasmo solo comparable al que ponemos en el Entroido.

Este cóctel ha propiciado que el atractivo de la Feira Franca capte a miles de visitantes del resto de la provincia, de Galicia y de otras comunidades del Estado que acuden cautivados por la vivencia única que supone zambullirse en un burgo medieval que recrean miles de personas ataviadas de época para comer en plazas y calles del centro histórico.

A estas alturas reivindicar la Feira Franca como un maravilloso invento que ha logrado la comunión festiva de los pontevedreses para prolongar la temporada turística en la ciudad debe ser aceptado sin debates, por encima de credos e ideologías. Lo que no obsta para que se planteen posibles mejoras.

México se rindió a Pontevedra

La trascendencia de la misión pontevedresa a México ha superado las expectativas más optimistas a juzgar por el compendio de reacciones que proceden de sus protagonistas y del testimonio que han relatado los compañeros periodistas que cubrieron el viaje.

Desde el punto de vista institucional, Miguel Anxo Fernández Lores y sus colaboradores han recibido un trato de primera. El alcalde ha sido tratado casi con rango de magistratura del Estado. Habló en el Senado de la República y ante las principales autoridades locales y estatales del Distrito Federal así como de urbes como León, Celaya y Querétaro. Y fue escuchado con especial atención por cuántos se interesaron por el modelo urbano tan premiado internacionalmente.

Por las crónicas de María Hermida en La Voz de Galicia supimos que la misión pontevedresa a la tierra azteca logró rendir a los encantos de nuestra pequeña ciudad a los gobernantes de megaúrbes como Ciudad de México. Cuando comprobamos en escaparates como el de este viaje el interés y afecto que levanta el ejemplo pontevedrés, uno sienta estupor y orgullo. Aún me resulta increíble que la transformación que hemos protagonizado en un par de décadas en una ciudad de poco más de ochenta mil habitantes sea tan admirada, como por ejemplo acaba de ocurrir en la capital federal mexicana que tiene una población de casi nueve millones de residentes.

Y al mismo tiempo, enorgullece escuchar como diversas autoridades del país azteca ponderaban nuestro caso. Hasta les sonaba el llamado «modelo de cidade». Un senador de los que organizó la comparecencia del alcalde Lores ante la cámara federal, Francisco de Paula Búrquez, que estuvo de visita y conoció Pontevedra, lo definió de modo muy gráfico: «Ustedes no tienen un modelo urbano; tienen un modelo humano».

Pero además de la proyección institucional, la misión a tierras mexicanas ha tenido una resultante económica pendiente de valorar. Aguardamos que los empresarios que se integraron en la comitiva nos den a conocer un balance. De modo extraoficial, algunas de las empresas presentes en la comitiva como Setga han obtenido excelentes resultados ya que amarraron varios contratos para obras de alumbrado y mobiliario urbano en ciudades mexicanas. Otro de los más satisfechos es el chef Iñaki Bretal (Eirado da Leña) a quien ofrecieron en una universidad local los mismos honores y trato que recibieron antes Martín Berasategui o Ferrán Adriá y quien ahora piensa en abrir un restaurante en la capital azteca.

La misión comercial abrió prometedores contactos económicos

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