Ocurrió el 20 de septiembre 1997
20 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Laura Santacruz llevaba entonces tres años viviendo en Caldas de Reis. Había llegado hasta allí acompañada de su hijo mediano, Javier, un año después que su marido. La complicada situación que vivía su país de origen en 1997 los había empujado a emigrar. Pero no pudieron traerse a todos los hijos.
«Los primeros tiempos en Caldas fueron difíciles. Los tres dormían en un Renault 19 lleno de ropa, ya que se dedican a la venta ambulante de artesanía ecuatoriana. Principalmente chaquetas y jerséis de lana de llama que los suegros de Laura envían desde el país sudamericano», explicaba entonces La Voz.
Fueron los propietarios de O Mesón de Alba quienes comenzaron una colecta entre los vecinos que se comprometió a terminar el Concello. Cuando el caso saltó a la luz tenían 30.000 pesetas y pocas horas de espera para poder ver a su hijo, que llegaba el 5 de octubre.