Marcón y Portonovo, con banquillos ocupados por un experto y un debutante, se enfrentan el domingo en O Carrasco
12 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La calma que aporta haber salido vivo de mil batallas frente a la ilusión por ganar todas las guerras. El próximo domingo en el campo de O Carrasco, Carlés, el técnico con más partidos al frente de un mismo equipo, se verá las caras con Óscar Guimeráns, un debutante precoz al frente del banquillo del Portonovo.
«Si los puntos fueran por veteranía, ya tendríamos algo ganado», bromea Carlés, con dieciséis primaveras al frente del Marcón. «No debe prejuzgarse a los entrenadores por falta de experiencia, los jóvenes tenemos una metodología más moderna», defiende Guimeráns. La trayectoria de ambos equipos este año demuestra que los banquillos del fútbol moderno tienen cabida para veteranos y noveles. Aunque «ahora se contrata a más gente joven», sostiene un Óscar que pone como ejemplo la desaparición de entrenadores de la vieja escuela como Clemente.
Guimeráns se apoya en que los entrenadores más jóvenes emplean «una metodología más moderna y están más cerca del jugador». «La experiencia también te va formando», espeta Carlés frente a esta formación actual de la que presumen los jóvenes.
En su defensa de la veteranía, Carlés presume de su bagaje en los banquillos, que le permite tener en cuenta distintas variables a la hora de planificar los partidos. «Aunque después puede no servir para nada», aporta entre risas otra enseñanza que sacó de su dilatada trayectoria en los banquillos.
Un ingrediente común en ambos preparadores es la motivación. Si bien Carlés admite que «Óscar estará al 100 % porque acaba de coger el equipo hace nada, aunque yo también la tengo si no ya me habría ido».
A pesar de que el domingo serán rivales, ambos técnicos reconocen los méritos de sus dos adversarios. «Hicieron una primera vuelta muy buena, es un equipo sólido y trabajador que llevan muchos años juntos», destaca Óscar Guimeráns sobre el Marcón. «Ahora llevan unos resultados muy positivos, es difícil ser buen entrenador si no fuiste antes jugador y Óscar lo fue y tiene motivación para cambiarle la cara al equipo», destaca Carlés sobre el Portonovo.
Veteranía o juventud. Al final será el balón el que dicte sentencia el domingo en O Carrasco.