Populares y socialistas cosechan su peor resultado en 36 años, aunque al PP le cabe el consuelo de ser la fuerza más votada. Ciudadanos le pasa por encima a la marca del BNG
21 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El bipartidismo sufrió ayer un duro golpe en Vilagarcía. Las dos formaciones que representan la política bicolor siguen siendo fuertes. De hecho, entre ambas suman el 55 % de los votos válidos emitidos en el municipio. Pero el mapa que arrojan las urnas introduce cambios sustanciales. En las doce citas con las generales celebradas desde 1977, el PSOE siempre había ocupado el primer o el segundo lugar, haciéndose con la victoria en cuatro ocasiones. Por primera vez en la historia de los comicios legislativos, el puño y la rosa acaba de caer al tercer puesto, viéndose superado con claridad por En Marea, la conjunción formada por Anova, Podemos y Esquerda Unida. Solo en las autonómicas de 1997, cuando un BNG entonces en forma batió a los socialistas en toda Galicia, había sucedido algo equivalente en la ciudad.
Al PP le cabe el consuelo de mantener su condición de fuerza más votada. Pero la caída es estrepitosa con respecto al ejercicio de fuerza que realizó en el 2011, cuando obtuvo el mejor resultado en una cita estatal, haciéndose con el 48,46 % de los votos válidos emitidos en Vilagarcía. La gaviota se acaba de dejar por el camino la friolera de 16 puntos. Un dato para reflexionar en distintos ejes. Si el Bloque, otro de los grandes derrotados, hubiese sumado sus fuerzas a la coalición de la Marea, su resultado conjunto estaría tuteando al de una formación conservadora que obtiene su peor dato en la capital arousana desde 1979.
Lo mismo le sucede, curiosamente, al PSOE, que pierde seis puntos y también recoge su peor registro en los últimos 36 años.
Durante mucho tiempo, en Galicia, y Vilagarcía no es una excepción, ha funcionado una suerte de tripartidismo imperfecto. El BNG renunció a sus siglas para abrazar la marca electoral Nós-Candidatura Galega. A la vista de lo ocurrido ayer, la suya no ha sido, precisamente, una decisión feliz. El BNG sale de la jornada electoral no como cuarta fuerza, sino en quinta posición. Algo que no sucedía en unas generales desde 1989. A partir de 1993 en adelante, los nacionalistas siempre se habían colocado en el tercer peldaño de este particular podio. Su tropiezo en la capital arousana alcanza los seis puntos porcentuales, que simbólica y cualitativamente resultan muy ásperos. Se queda por debajo del 5 %. Ciudadanos no solo le ha pasado por encima. Es que su cosecha duplica sobradamente la del Bloque.