Una campaña nacida del cabreo

PONTEVEDRA

Las concejalas Carme Fouces y María Biempica, en la presentación de  los carteles el pasado día 18.
Las concejalas Carme Fouces y María Biempica, en la presentación de los carteles el pasado día 18. R. leiro< / span>

La concejala de Benestar Social Municipal, Carme Fouces reclamó mensajes más directos ante el aumento de víctimas de violencia de género frente a una cierta anestesia social

30 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

La llamativa campaña del 25N desplegada en la ciudad de Pontevedra y que tanto está dando que hablar por España entera, tuvo su origen en un cabreo. Cuando hace un par de meses se mantienen las primeras reuniones preparatorias entre la agencia de publicidad y el Concello para diseñarla, Ismael Calvo, principal responsable de Ovo Comunicación, percibe un cabreo notorio en Carmen Fouces y sus colaboradoras del Centro de Información á Muller. La concejala se lamentaba sin paliativos del fallo de las campañas preventivas a la vista del aumento de las víctimas. Seis mujeres muertas y más de 2.500 denuncias presentadas en Galicia en lo que va de año hablan de la gravedad persistente del problema. Fouces y el personal del CIM venían constatando que campañas anteriores no surtían el efecto deseado porque la sociedad hablaba ya con cierto aburrimiento de esta lacra.

Se requería un drástico volantazo. «No más paños calientes; hay que ser contundentes», vino a ser la conclusión que Ismael Calvo y su gente obtuvieron de aquel cambio de impresiones. Los publicistas decidieron un reenfoque. Plantear una campaña descarnada, directa, contundente. Por eso decidieron que tres insultos -«puta», «burra» y «porca»- encabezaran los mensajes que sostienen la cartelería tanto para el mobiliario urbano como en los restantes soportes.

Al mismo tiempo la elección de esos insultos atiende a facilitar la identificación del primer estadio de la violencia de género. Quizá muchas mujeres que empiezan a ser maltratadas no se identifican con las víctimas magulladas y golpeadas. Pero si de repente leen en un cartel en plena vía pública mensajes como «Non te vistas así que pareces unha puta»; «Cala, que ti diso non sabes, burra»; o «Mira como tes todo, eres unha porca»? probablemente reconocerán que han comenzado a ser víctimas de violencia de género, siquiera en el primer grado, el psicológico y verbal que después desembocará en el físico.

Frente a quienes han denostado la campaña del 25-N de Pontevedra como «propaganda de las feminazis» opongamos la mera constatación del enorme eco mediático que ha alcanzado, motivo suficiente para reconocer el éxito de la idea publicitaria y la efectividad de la toma de conciencia que perseguía la institución municipal.

Con que haya servido para evitar una simple muerte más por maltrato; con que haya fomentado acudir a una consulta en el CIM a la vista de los síntomas sugeridos, el propósito de la campaña estará suficientemente conseguido