De la Transición al factor Podemos, el debate de dos generaciones

La Voz reúne a seis pontevedreses implicados hoy o en el pasado en la vida política


Pontevedra / La Voz

La irrupción de Podemos en el panorama político español parece haber modificado un escenario en el que venía primando el bipartidismo PP-PSOE. Cuatro jóvenes pontevedreses y dos miembros de la primera corporación del Concello capitalino han accedido a analizar y debatir para La Voz sobre esta nueva realidad que, en el marco político, parece haberse configurado y determinar si existe o no algún tipo de semejanza entre la actualidad y los años anteriores y posteriores a las primeras elecciones democráticas.

«Lo más parecido a Pablo Iglesias que yo he visto en política fue Felipe González, que conocí en 1974 en Barcelona, el de ??OTAN no, bases fuera?? y el de un programa económico menos moderado que el de Pablo Iglesias. ¿Qué le pasó a la generación del 78? Pues que hasta anteayer Alfonso Guerra no dijo que se iba cuando llegó para estar cuatro u ocho años», rompe el fuego Xosé Fortes Bouzán, historiador y concejal por Unidade Galega.

Parafraseando a Lluís Llach, indica que si «en el antiguo régimen estábamos aplastados por la Iglesia y la hidalguía, ahora lo estamos por la casta política». Ahondando en esta idea, Pilar Allegue, profesora universitaria de Filosofía del Derecho y una de las primeras concejalas de la democracia pontevedresa, matiza que, en la actualidad, lo que gobierna es la partitocracia y algún grupo de presión como puede ser la propia Iglesia.

Es por ello que para Allegue la principal virtud de agrupaciones como Podemos es que «fan revolver a todos estes que están instalados para sempre xamais», si bien aclaro que, en su opinión, «non é unha opción de futuro porque non sabemos que é realmente o que van a facer». Además, alertó del riesgo que se corre con que se conviertan «nunha nova frustración popular».

Marcos Fontán, militante pontevedrés de Podemos, coincide en señalar que la Iglesia sigue siendo un «poder fáctico», mientras que para Alberto López, de las Xuventudes Comunistas, el problema reside en que de un sistema dictatorial se pasó «a unha democracia imposta polas elites, polas cúpulas dos partidos que negociaron a Constitución». En este sentido, enfatiza que la Carta Magna consagra la monarquía cuando «monarquía e democracia son dúas palabras antagónicas. Unha monarquía nunca é democrática».

Tanto Fortes como Allegue dieron a entender que cuando se habla de nuevas formas de hacer política, de tomar las calles y plazas, se alude a algo que ya habían asumido y puesto en practica desde mayo del 68. Tanto antes, como durante y después de la Transición «houbo grandes movementos reivindicativos na rúa», reseñó la que fuera concejala del Bloque en la primera corporación democrática.

Casi tres décadas después, en la elección del secretario general de Podemos participaron más de cien mil personas, pero, tal y como apunta el pontevedrés Iván Urtaza, «toda esa gente no está participando todos los días en los procesos internos como parece ser que ocurría entonces», cuando era un carné el que determinaba la militancia política.

De la Transición salió una Constitución que abolió todas las leyes franquistas y cuyo capítulo de libertades, en opinión de Xosé Fortes, «nos homologaba con cualquier país europeo». Eso sí, reconoce que, al igual que la división de poderes, es imperfecta.

Acceso a la información

Quizás una de las principales diferencias entre los tiempos actuales y la década de los setenta o los ochenta es el acceso a la información. La pluralidad de medios de comunicación y la proliferación de Internet eran impensables en una época en la que los grises cargaban en la universidad y se represaliaba a quien no pensaba como el régimen. El propio Fortes reconoció que, en 1973, le metieron tres días de arresto por leer La Voz de Galicia, «porque no era prensa del movimiento».

En pleno siglo XXI, siguen ocurriendo incidentes en movilizaciones. Nadie lo duda, pero, tal y como subraya Esteban Rey, «o que hoxe non está informado da realidade que acontece é porque non quere». A su lado, Alberto López añade que, durante la Transición, «a única información que tiñas era o que saía polas noticias ou nos xornais», mientras que hoy todo se puede contrastar en portales de Internet, redes sociales y todo clase de prensa que tiene un hueco en Internet.

No todos comparten esta visión, ya que hay quien sostiene que este tipo de informaciones no siguen llegando a buena parte de la sociedad. Por un lado, estarían los que aún carecen de conexión a Internet y, por otro, «solo llegas a quien ya está buscando, pero a quien no está buscando, no llegas», acota Urtuza.

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