El desdoblamiento del puente es la apuesta más barata para el Ministerio de Fomento y crucifica, una vez más, la tan prometida circunvalación de Pontevedra
11 mar 2014 . Actualizado a las 19:36 h.Wikipedia dice de la A-57: «Es una futura autovía española, situada en el corredor sur de Galicia». Y añade que el proyecto contempla «la conexión en O Confurco (Ponteareas) de la actual autovía de la Meseta (A-52) con el nudo de Curro, en Barro, pasando por Pontevedra».
En el informe de la recurrida enciclopedia de Internet, se significa que los diferentes tramos que deberían configurar esa pretendida autovía se encuentran en diferentes estados de tramitación «virtual» desde el 2009. Es decir ya acumula un lustro de atasco esclerotizado en las arterias presupuestarias del Ministerio de Fomento.
No se trata de un despiste cualquiera, sino de un manifiesto incumplimiento electoral del PP y, de modo muy particular, de la diputada pontevedresa y ministra de obras públicas, Ana Pastor. Ella, como residente habitual en la capital provincial (a diferencia del presidente de Gobierno que es visitante ocasional), sabe bien que Pontevedra padece una situación de agravio comparativo en las comunicaciones con Vigo. Asimismo conoce que la requete-prometida circunvalación de Pontevedra que acumula lustros de incumplimientos, solo sería realizable mediante la construcción de la A-57.
Por eso, Ana Pastor y Mariano Rajoy se comprometieron en la campaña de las generales del 2011 a impulsar el proyecto de la autovía alternativa para desagraviar a los habitantes de Pontevedra y Salnés que debemos pagar peaje por circular por la Autopista del Atlántico para comunicarnos con la principal ciudad de Galicia.
Pero como esa promesa se les atragantó, atajaron con la aplicación desde hace más de un año (13/02/13) del descuento en la AP-9, en el viaje de vuelta, a los conductores que abonen mediante dispositivo de telepeaje, solo en días laborables.
En suma, parches para evitar el desembolso mayor que supondría cumplir con la promesa de una autovía alternativa a la actual autopista de pago. Es obvio que el incumplimiento no solo es imputable al actual gobierno del PP, sino que data del anterior, el del socialista Zapatero con otro paisano, concretamente Pepe Blanco, en la cartera de Fomento.
«No hay peor cuña que la de la propia madera», dice el refrán. Nos lo podríamos aplicar los pontevedreses que hemos creído, ilusamente, que una sucesión de ministros da terra, satisfarían viejas demandas. Nada más lejos de la cruda realidad. La recesión de las inversiones públicas, producto de la crisis y el disparate del déficit, obligan a otras alternativas.
Fomento acaba de entregar la cuchara. Se arrodilla ante la concesionaria de la Autopista AP-9 y apuesta por el desdoblamiento del puente de Rande como alternativa a cualquier otra mejora de las comunicaciones entre Pontevedra y Vigo. Una opción parida por Pepe Blanco. Y que nada más ganar el PP las últimas generales, me decía el conselleiro Hernández que iban a desaconsejar a Madrid porque era la peor posible. Pues ya se ve.
Esta semana conocimos que Audasa anunciaba la emisión de obligaciones para captar capital con el que sufragar los 300 millones de euros que estima costará meter un tercer carril a cada lado del puente de Rande. La concesionaria de la Autopista acometerá la financiación y ejecución del desdoblamiento a cambio de crujirnos con nuevas subidas anuales del peaje que pagaremos por circular por la AP-9. El agravio no se corregirá. Más bien, se profundizará.