Vitaminas para las protestas

Lo ocurrido en Gamonal y Madrid alienta la esperanza de una «marea blanca» que paralice la reciente reestructuración del mapa sanitario, con la conselleira en horas bajas

La manifestación del 10 de diciembre en defensa dela sanidad congregó a miles de personas.
La manifestación del 10 de diciembre en defensa dela sanidad congregó a miles de personas.

Pontevedra / La Voz

Se pretende articular una «marea blanca» en el área sanitaria de Pontevedra. A los motivos preexistentes que ya sacaron a la calle a miles de vecinos el pasado 10 de diciembre, se acaba de sumar la decisión unilateral de la Consellería de Sanidade de redireccionar a 300.000 pontevedreses al Complejo Universitario de Santiago para cuando necesitemos ser tratados de dolencias de más enjundia. Un decretazo en toda regla, una valoración en la que han coincidido desde el Colegio Médico Provincial hasta las federaciones vecinales.

Aunque los argumentos para movilizarse son importantes, después de lo ocurrido tanto en Gamonal como en Madrid, probablemente haya cambiado la percepción entre la ciudadanía sobre la efectividad de salir a protestar.

Conscientes de ese efecto contagio, lo primero que han hecho la junta de personal del Chop, la Plataforma por la Sanidad Pública y otros agentes que llaman a movilizarse ha sido recurrir a tales símiles.

Privatización suspendida

Particularmente al caso madrileño, porque la presión de la «marea blanca» y las acciones judiciales propiciaron la suspensión cautelar del proceso de privatización/externalización de los hospitales de la CAM que decidió el Tribunal Superior de Madrid. El resto vino de propina: la paralización de la medida anunciada por el presidente, Ignacio Gónzalez, y la dimisión de Lasquetty como consejero de Sanidad.

Hace una semana resultaba difícil atisbar aquí en Galicia, una presión social tal que, partiendo de Vigo y Pontevedra, fuera a tumbar la reestructuración del mapa sanitario que aplicó la Xunta; ni mucho menos que pudiera poner en zozobra la continuidad de los principales cargos de la sanidad gallega. Pero el ejemplo de la capital del Estado enseña que no hay imposibles.

Desviación de poder

Además, aquí y ahora en Galicia, la conselleira Mosquera ha quedado muy tocada después de que el Tribunal Superior de Xustiza haya anulado la jefatura de cirugía de su marido, el doctor Bustamante, en el CHUS. Conseguida con «desviación de poder», sutileza literaria del ponente de la sentencia para insinuar un presunto caso de nepotismo.

En otros países, por algo así ya habría dimisiones o ceses. Pero en Galicia el listón de exigencia que el propio Feijóo situó en el 2009 con el caso de Luis Carrera, ha ido rebajándose.

La oposición se ha topado con una presa de «caza mayor». Y tira de antecedentes. Que los hay; variados y en el CHOP, unos cuantos. José Manuel Gónzalez, el actual gerente, ha sido protegido por la conselleira con motivo de concursos para algunas jefaturas de servicios que resultaron polémicos. Las denuncias llegaron al Parlamento pero tropezaron con la mayoría del Partido Popular. Ahora, al menos en el caso del doctor Pedreira, el asunto desemboca en sede judicial.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos

Vitaminas para las protestas