«En el 2005, Pontevedra tomó la decisión de elegir al gobierno»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

LOPEZ PENIDE

Fue actor en el recuento del voto emigrante que puso fin al Fraguismo

11 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Coincidiendo con su 70 cumpleaños, Antonio Berengua Mosquera se jubiló ayer como magistrado de la Audiencia de Pontevedra. Y lo hizo tras casi cuatro décadas de labor profesional en localidades tan dispares como Quiroga -donde dio sus primeros pasos como juez-, Monforte, Barcelona, Madrid u Ourense, antesala de Pontevedra, su ciudad natal, en la que aterrizó en 1997. «Estoy contento y satisfecho», rememoró echando la vista atrás.

-¿No echará de menos este trabajo?

-Si me lo preguntará a lo mejor hace algunos meses, mi respuesta seguramente sería distinta. En este momentos, se siente uno como liberado de un trabajo y continuar sería a costa de la salud de uno. Cuando se dice, a una edad de jubilación, hay que marchar.

-¿Qué recuerdos atesora de estos 37 años de labor profesional que, incluso, acaban de ser galardonados con la Cruz de San Raimundo de Peñafort?

-De mi paso por la sección -la cuarta de la Audiencia Provincial, de la que ha sido presidente desde la jubilación de Hipólito Hermida en octubre del 2003-, me llevo un recuerdo muy grato y entrañable. Pero sobre todo de trabajar en mi ciudad. La mejor lotería que puede tener uno es vivir en Pontevedra. También de algunos casos que se han visto en sala, algunos más difíciles y doloroso que otros.

-¿Y alguna espina clavada?

-No, la verdad es que ninguna. Creo que, modestamente, actué siempre conforme a mi responsabilidad. Hice todo lo posible porque las cosas se hicieran conforme a derecho.

-Uno de los momentos más mediáticos de su carrera tuvo lugar con ocasión del recuento del voto emigrante que certificó en el 2005 el fin del Fraguismo, ¿cómo lo recuerda?

-Por un lado, fue un momento muy importante porque, por primera vez en la historia, Pontevedra tomaba la decisión, la decisión, nada más y nada menos, de elegir al gobierno gallego. Pero es que, por otra parte, siempre tuve un especial afecto por las personas emigrantes, en el sentido de que no es un «quien fue a Sevilla perdió la silla».

Antonio Berengua Magistrado de la audiencia que se jubiló ayer