Las obras no paran ni en festivo

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

En varios de los «tajos» abiertos por el Concello en el centro de la ciudad se trabajó ayer con el fin de cumplir el calendario previsto

07 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El casco urbano de Pontevedra está viviendo un último trimestre del año con una actividad en materia de obras públicas que no se vivía desde hace mucho tiempo. No es habitual en los tiempos que corren que coincidan más de media docena de «tajos» abiertos en la ciudad. Desde Santa Clara hasta Leiras Pulpeiro, pasando por Blanco Porto, José Adrio, Prudencio Landín o Maestranza, llevan algún tiempo levantadas a causa de obras de reforma urbana; otras zonas, como la plaza de España y Riestra, están siendo objeto de reparaciones en el pavimento que también mantiene vallada parte de la calzada; y hace tiempo que está totalmente cerrado por obras, incluso a la vista, la zona ajardinada que comunica la plaza de España con la Alameda.

Todas estas obras -excepto la de Santa Clara- deben estar terminadas antes de la campaña navideña. Al menos ese fue el compromiso lanzado en su día por los políticos a los vecinos. Pero no todas marchan según lo previsto, y ayer fue necesario aplicar medidas extraordinarias.

Porque extraordinario es que los vecinos de Blanco Porto o de Prudencio Landín se despertaran ayer, día festivo, con el traqueteo de las máquinas. Durante toda la jornada hubo trabajos en estas dos zonas.

Al gobierno local -en especial al área socialista, que impulsa estas dos obras-, le preocupaba especialmente el evidente retraso con que marchan los trabajos en Blanco Porto, de ahí que esta misma semana se celebrara una reunión técnico-política en la que se pactó, entre otras cosas, trabajar en la zona durante todo el fin de semana para tratar de cumplir la promesa de tener la obra lista allá por el 20 de diciembre. El momento es idóneo: menos tráfico, comercios cerrados, menos molestias... Y con Prudencio Landín sucede algo parecido, si bien en este caso la obra, igual que la de la contigua calle Maestranza, sorprende por la rapidez con la que se está ejecutando. Pero la Navidad está ahí al lado, y hay que aprovechar cada día.