La restauración de la casa consistorial deja a la vista elementos originales
24 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La obra de restauración que se está llevando a cabo en la casa consistorial es todo un viaje en el tiempo que en algún caso lleva hasta 1880, fecha en que se inauguró el edificio construido en la plaza de España bajo la dirección de Alejandro Rodríguez-Sesmero. De aquella época es la estructura de hierro que soporta un lucernario y que acaba de descubrirse ahora en perfecto estado.
La citada estructura es de hierro y desde mediados del siglo pasado permanecía oculta tras una vidriera de unos 8 por 8 metros, que, elaborada por la histórica fábrica «La Belga», representa el escudo de la ciudad. Al retirar pieza a pieza la vidriera, quedó al descubierto el lucernario. Según el arquitecto municipal, Ángel Velando, no hay dudas de que se trata de una pieza original, ya que el diseño es característico de la época en que se construyó el edificio: hecho de forja de hierro, con un peculiar sistema de tensores atornillados y con un diseño que hace que soporte mejor la estructura cuanto más peso cuelgue de la misma. Por ello cuenta con un punto de anclaje para una lámpara de araña que, en su día, debió colgar sobre las escaleras del Concello.
La intención es dejar a la vista esta espectacular estructura, que será recubierta de cristal y aportará una gran luminosidad al interior del edificio. No está claro qué se hará con la vidriera, compuesta por doscientas piezas que han sido numeradas para su recomposición. Tal vez acabe en el salón de plenos, que hoy, despojado del falso techo, deja a la vista las vigas del tejado.