Los condicionantes económicos por la supervisión financiera de la Xunta están detrás de la acumulación de obras de aquí a Navidad
05 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A más de un ciudadano le habrá sorprendido la inusitada actividad que se anuncia en el Concello de Pontevedra en materia de obras de aquí a fin de año. La «operación asfalto», que ya está en marcha y afectará a una treintena de calles, la peatonalización de Benito Corbal, las mejoras en la plaza del Marqués de Valterra (Estribela), la reforma de Blanco Porto, el acondicionamiento de la pasarela sobre la vía del tren entre Joaquín Costa y Loureiro Crespo, la calle Leiras Pulpeiro, la zona ajardinada del Camiño Vello de Castela, la primera fase del adecentamiento del barrio de Fontesanta...
No es una casualidad que la ejecución de todas estas obras vaya a coincidir entre el final del verano y la Navidad. Obedece a varias razones.
La primera, que el Concello no elaboró un presupuesto para el actual ejercicio. La segunda, consecuencia de la anterior, es que hay que trabajar a golpe de modificación de crédito, y la que financiará todas las obras referidas se aprobó a finales de junio. Y la tercera, que al estar vigente el Plan Económico Financiero, y por lo tanto la supervisión efectiva de la Xunta sobre las cuentas municipales, el Concello tiene que gastar la totalidad del importe de dicha modificación de crédito, 3,9 millones de euros, antes de que finalice el año. De ahí la celeridad que ahora manifiesta el gobierno local por contratar todo el paquete de obras y ponerlas en marcha cuanto antes. Porque todas tienen que estar al menos en ejecución antes de que llegue el 2014.
Es por esta razón por la que el pasado lunes el portavoz del gobierno local y concejal de Facenda, Raimundo González Carballo (BNG), afirmaba al anunciar la adjudicación de la peatonalización de Benito Corbal a EC Casas (167.000 euros), que la obra, independientemente de cuando arranque, estará acabada «si ou si» de cara a la campaña navideña.
La misma razón que se esconde detrás del ajuste que hizo el teniente de alcalde, Antón Louro (PSOE), para evitar que prácticamente ninguna de las obras que gestiona su área sobrepase los 250.000 euros. De este modo, la tramitación es más sencilla y todas pueden iniciarse prácticamente ya.