Quince enfermos recibieron ayer la comunión en sus domicilios, portada bajo palio en la procesión del Viático. Este acontecimiento se ha convertido en uno de los elementos distintivos del Gremio de Mareantes de Pontevedra, una entidad que recoge la tradición de muchos siglos de hombres y mujeres que vivían del mar en el barrio de A Moureira. Hoy poco queda de la historia marinera en la ciudad, pero es el Gremio el que sigue manteniendo vivo el recuerdo y buena parte de sus tradiciones.
Para la procesión del Viático los Mareantes sacan sus tesoros más preciados: el centro del Santísimo, que ayer portó el presidente del Gremio, José Luis Arellano, y un Teucro labrado en plata cuya custodia correspondió al comandante director de la Escuela Naval Militar, Juan Luis Sobrino. El palio bajo el que se saca a procesión la comunión lo portaban como es tradición seis miembros del Gremio de Mareantes con la escolta de un piquete de honor de guardiamarinas de la Escuela Naval, cuya banda de musica también participó. Al término de la procesión, en la capilla de San Roque, se entonó un año más la Salve Marinera.
Aguardiente y pan en el Corpus
Otra de las tradiciones gremiales que mantienen año a año los Mareantes de Pontevedra es la de invitar a primera hora del día del Corpus, en junio, al alcalde y al resto de la corporación municipal a una copa de aguardiente de caña y una ración de pan de maíz. «Para fortalecer el cuerpo y coger ánimos para el resto de la jornada», señala la tradición. El actual regidor pontevedrés, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), acude cada año a la cita desde que recibió el bastón de alcalde, aunque luego no participa en los actos religiosos.