La mayoría de los consumidores no parece haber asimilado la liberalización y, en lo que a ellos respecta, las verdaderas rebajas comenzaron ayer, el día después de Reyes, como siempre. Mientras, los comerciantes siguen discrepando sobre las ventajas e inconvenientes de la nueva normativa que les permite decidir libremente sus campañas de descuentos, sin límites temporales. Para los usuarios, la nueva ley no ha hecho más que generalizar una práctica ya existente y el efecto llamada de las rebajas de enero permanece en sus hábitos. Ese era ayer el sentir general de los comparadores que, en horas punta, abarrotaron las tiendas de las zonas más comerciales de la ciudad, sobre todo en el eje de Benito Corbal, dominado por Inditex.
Más agresivas
El que más y el que menos también reconoció que el comienzo de las «verdaderas rebajas» fue este año más agresivo, con descuentos desde entre un 50 % y un 75 % en muchos establecimientos desde el primer momento. «Si quieren vender es lo que tienen que hacer, porque los bolsillos no están para muchas alegrías», comenta Mariana Sartal, mientras hace cola para pagar una chaqueta sastre que acaba de comprar. «Al principio de temporada estaba en 79 euros, en Navidades la pusieron a 60 y ahora la llevo por 40. ¿Ves, que bien hice en esperar». Los comerciantes esperan recuperar así la bajada de ventas en la campaña navideña, ajustando márgenes para ofrecer precios atractivos. Aunque el que solo va a mirar siempre acaba picando, otro efecto de la crisis que se nota en estas rebajas es que los consumidores van con un presupuesto prefijado y casi lista en mano, para no gastar más de la cuenta. «Eso de comprar por comprar, fueron tiempos... Yo vengo a comprar lo que necesito y si lo que necesito es un pantalón, no me voy a llevar también una falda, por muy barata que esté». Así de claro lo tiene Celsa Antas.
Colas para pagar
Los pontevedreses no fueron muy madrugadores en el primer día de rebajas, pero el ambiente de compras se fue animando a lo largo de la jornada, con una afluencia de público desigual, dependiendo del tipo de establecimiento y de la zona. Las tiendas de ropa, de complementos y de calzado fueron las más visitadas. Los cambios de regalos o devoluciones se sumaron a las nuevas compras y en las cajas de los comercios con mayor tirón hubo que hacer cola para pagar.