Mayores de las parroquias pontevedresas ejercitan la memoria en diversos talleres
09 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Concepción Martínez tiene ante sí una hoja repleta de números. Debe rodear aquellas parejas de dígitos que sumen nueve de forma contigua. A sus 83 años, dice concentrada y sin soltar el lápiz que le encantan los números y que a base de trabajar con estos y otros juegos -en su casa el fuerte son las sopas de letras, «a las que estoy muy acostumbrada»- ejercita su memoria y ha mejorado «muchísimo», a lo que asiente su amiga Jesusa Justo, a punto de cumplir la misma edad.
Estas dos vecinas de Ponte Sampaio participan desde hace varios años en los talleres de memoria que organiza el Ayuntamiento en las distintas parroquias y que han reanudado su actividad hace unos días. Es una cita que no se pierden, como el resto de sus compañeros -en este taller son más de veinte entre 65 y 91 años-, porque, como subrayan, además de ejercitarse les permite compartir tiempo juntos.
«Yo esto y la gimnasia, los diez kilómetros que hago caminando todos los días junto a mi marido no lo perdono por nada», añade Fina Iglesias, otra participante de 66 años que a través de la iniciativa hizo su primer crucigrama. «Nunca había hecho ninguno, me pasé 43 años de mi vida trabajando y la primera vez que acabé uno fue aquí; ahora, lo que me echen -cuenta-. Los hago aquí, porque en casa no tengo tiempo». Apunta que otro de los juegos que les propone la monitora Liliana Durán es el de las ocho diferencias de Laplace, que diariamente publica este periódico. «Es muy entretenido y hacemos otras cosas, como contar chistes, recordar tipos de pájaros, colores..».
Mantenimiento cognitivo
«En general -añade la profesora- el objetivo es un poco el mantenimiento cognitivo. No es que esto vaya a tener resultados milagrosos, pero se intenta que mantengan las capacidades que tengan el mayor tiempo posible. Los ejercicios todos están relacionados con alguna función cognitiva, la memoria a corto y largo plazo, el lenguaje y les animamos a hacer pasatiempos también en casa».
Con lo que menos disfrutan, tanto los mayores citados como por ejemplo el matrimonio formado por Delfino Pires y María Dolores Prieto, y su amiga Solita Vidal, es con los ejercicios de memoria pura, por ejemplo, los que plantean retener la mayor cantidad imágenes que aparecen en la ficha para después anotarlas. Liliana coincide, aunque matiza que «ellos dicen que les cuesta, pero luego lo hacen bastante bien». «La gente mayor tiene una percepción de su éxito menor que la real. Creen que no van a ser capaces y luego lo hacen bastante bien, cuando se animan y pierden el miedo. El mayor problema que tienen es la atención, se dispersan un poco y luego hablan... Pero es que también una parte muy importante de esto es que les permite salir de casa, estar con gente de su edad y hablar».
Otro de los asistentes es Manuel Eloy, que acude junto a su mujer María Jesús Rodríguez Quinteiro. Su caso sí que puede considerarse, como dice ella, un «milagro», aunque no es solo atribuible a los talleres. Después de varios años viviendo en Holanda, la pareja regresó hace dos y nada más llegar, Eloy sufrió una caída desde una altura de «2,20 metros» por la que estuvo ocho semanas en coma y «quedó solo hablando holandés». Tuvo que volver a aprender castellano con ayuda de un logopeda, a caminar, «a todo». «Para mí era una obsesión que fuera aprendiendo y gracias a Dios y los profesionales lo ha conseguido, ahora conduce y conoce el dinero mejor que yo. Estos talleres le han ayudado mucho a él y también a mí para conocer gente, nos sirvió muchísimo para integrarnos», afirma María Jesús. Tímido y concentrado en la tarea, Manuel resalta que acude «muy contento».
A la primera sesión asistió también la concejala de Benestar Social, Carmen Fouces, que destaca que este grupo «es un dos máis dinámicos e numerosos, e son moi aplicados». Y también uno de los que más presencia masculina tiene, a pesar de que los hombres no pasan de cinco. Delfino, por ejemplo, era bastante reticente a acudir al principio: «Non me gustaba, pero a profesora axudoume moito; estamos moi contentos». Su mujer, María Dolores, asiente: «El, que non sae da casa, estaba xa tolo por vir». A final de curso, los ejercicios de memoria dejan paso a los talleres de risoterapia. Pero estos mayores ya lucen sonrisa antes de hacerlos.
«Estos talleres nos sirvieron muchísimo a mí y a mi marido para conocer gente
e integrarnos»
María Jesús Rodríguez
«Jamás había hecho un crucigrama, la primera vez fue aquí y ahora, lo que me echen»
Fina Iglesias
«Ao principio non quería vir, non me gustaba, pero a profesora axudoume moito»
Delfino Pires