01 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
El antiguo Pasarón era, además de un peligro para quienes lo frecuentaban o simplemente paseaban cerca de sus destartalados muros, una mala carta de presentación para la ciudad. Pero invertir 23 millones de euros en unas instalaciones en las que ahora solo juega un equipo en horas bajas no parece la mejor solución. Una vez hecho, el nuevo estadio es una oportunidad de dinamización de toda la zona urbana en que se encuentra. Pero para eso tiene que ser rentabilizado con la máxima actividad posible. Que no todo es fútbol.