De la mano del arte, Pontevedra se fue en el 2010 a los exóticos parajes del Caribe y a Centroamérica. Pero probablemente el viaje que tiene preparado la Bienal del próximo año le llevará a un destino bastante más económico y cercano. La exposición emblema que organiza la Diputación desde 1969 tampoco es ajena a la grave crisis y a la política de austeridad de la Administración provincial y no se librará de los recortes, «con un presupuesto más reducido», pero mantiene su convocatoria para el verano del 2012 con la promesa de «una mayor implicación social en el ámbito de Pontevedra».
Este vínculo con la ciudad se traducirá, según fuentes del organismo provincial, en una colaboración más estrecha con la Facultad de Bellas Artes, aunque todavía están por concretar los términos. Hay que recordar a este respecto que ya en la última edición el centro universitario intensificó sus relaciones con la exposición, especialmente a través de iniciativas llevadas a cabo por los alumnos para implicar a la sociedad en las creaciones de la Bienal.
La más ambiciosa
La muestra del 2010, Utrópicos, comisariada por Santiago Olmo, fue hasta ahora la más ambiciosa en la historia de la Bienal de Arte, con un presupuesto que se elevó hasta los 450.000 euros y con la participación, además de la Diputación, de otras instituciones públicas y privadas. El mosaico artístico implicaba a un centenar de creadores y muchos de ellos, como es seña de identidad de la Bienal, realizaron instalaciones ex profeso para el Museo de Pontevedra, que acogió el grueso de la exposición.
Pero además, por vez primera Pontevedra dejaba de ser su único escenario, extendiendo sus sedes a Vigo y Vilagarcía. El citado presupuesto suponía además un aumento considerable respecto a la Bienal del 2008, dedicada al Magreb, que tuvo un coste de 300.000 euros. Desde el organismo provincial no adelantan cifras para el próximo año, ya que el presupuesto todavía está en fase de elaboración.
Desde el año 2000, la Bienal ha tendido puentes entre los creadores de Galicia y los de Brasil, los países nórdicos, los de las rutas del Camino de Santiago, el Cono Sur y el Magreb, además de Centroamérica y el Caribe. Esta última fue la más visitada, con más de 40.000 personas en sus tres sedes.