Pese a la irreversible degradación de su costa, Portela cree que Galicia sigue teniendo unos valores paisajísticos y una riqueza de territorio que hay preservar, y espera que esta crisis sirva para tomar conciencia de ello. Lamenta que a Pontevedra no se le haya sacado más partido como ciudad. Y cree que la reforma urbana y la peatonalización se podía haber hecho mejor.
-A usted le pone malo ir de aquí a O Grove por la carretera de la costa.
-Yo todo eso lo conocí de chaval porque veraneé en Raxó. Toda la costa de Combarro hasta A Granxa era una maravilla. De Sanxenxo hasta O Grove-A Toxa era también impresionante y se estragó todo.
-¿La Ley de Protección del Litoral llegó tarde?
-Creo que sí, pero más que las leyes, lo importante es la cultura. Que nos salga de dentro hacer las cosas bien. Que a nadie se le tenga que denegar permiso para hacer una casa encima de una playa porque ya ni se le ocurre pedirlo. A ver si esta crisis sirve para que de una vez tomemos conciencia todos de que una de las riquezas que tiene este país es su territorio.
-¿Usted ha sido muy crítico con la reforma urbana y con la evolución que ha tenido esta ciudad?
-Sí, porque me duele mucho mi ciudad y se podía haber hecho mejor. Cuando digo que algo no me gusta en Pontevedra me duele mucho más porque yo lo sufro también. Va un poco en la línea de la falta de conciencia que tuvimos los pontevedreses y de no haber sabido sacarle muchísimo más partido a una ciudad que tenía un casco antiguo maravilloso, un río maravilloso y un rural maravilloso. Empezamos a crecer como ciudad con más edificios y más edificios y cuando ya había 56 abríamos una calle. La planificación fue por detrás de la realidad. No había un concepto de ciudad. El éxito de Pontevedra es que ahora todo el mundo viene para el casco urbano. Eso, por un lado, es un éxito del casco urbano, y por otro, un fracaso de las otras partes de la ciudad. Cada barrio de Pontevedra tenía que tener su propia vida y no la tiene. Hay que venir al centro para encontrarse a gusto en una plaza.
-¿Los mejores espacios siguen siendo los de hace 50 o 100 años?
-Sin duda. Yo no conozco ningún espacio nuevo de Pontevedra donde apetezca estar.
-¿Y la peatonalización?
-A grandes rasgos la veo bien, pero se podría haber hecho mejor. Es inadmisible que una ciudad pequeña como esta tenga tantos problemas de tráfico, señal de que no hubo una política adecuada. Y no estoy hablando de esta corporación, que me importa un pito. Estoy hablando en general de algo que viene de atrás. No fuimos capaces de resolver el problema del transporte público y para salir hacia Santiago, desde la plaza de Galicia hasta el puente de A Barca, hay días que tardas más de 20 minutos. Eso es intolerable.
-¿Echa de menos edificios que nunca se deberían haber derribado?
-Efectivamente se derribaron edificios que debían haberse conservado. Por ejemplo, en las Palmeras había un palacete modernista frente a los patos (donde hoy está el edificio de la Cámara de Comercio) que era diferente pero del estilo de Villa Pilar.
-¿Que opina del nuevo Savoy?
-Para mí, el antiguo Savoy era especial. Mi padre lo frecuentaba y yo pasé mi juventud en su terraza. Hoy los usos cambiaron. Creo que la fachada está bastante conservada y del resto no puedo opinar porque no soy asiduo.
-¿Conoce el proyecto de las medianeras de la Peregrina?
-No. Tampoco puedo opinar.
-¿Que espera del nuevo Plan de Ordenación?
-Que dé la importancia que tiene al río y la ría. Esta ciudad ya vivió 50 años de espaldas al río. Y hay que estar ciego para no ver lo que es la ría con Ence y lo que podía ser sin Ence. Esa fábrica rompió, sin duda, la convergencia de Marín y Pontevedra.