1Bernardo Loira Araújo vistió ayer por última vez el traje de gala de la Policía Local de Pontevedra, después de cuarenta y dos años y dos meses de servicio Dicen que jubilación viene de júbilo y con ese talante se despidió ayer del alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, y del jefe del cuerpo, Daniel Macenlle, que le entregaron una placa conmemorativa del final de su carrera profesional. La inició en 1969, con Ricardo García Borregón como alcalde y Salvador Omil como jefe policial. Recuerda que entonces los requisitos para entrar eran menos exigentes que ahora. «Bastaba con tener estudios primarios, te hacían una prueba de cultura general y otra prueba física, pero poca cosa; eso sí, había que saberse al dedillo todas las calles de Pontevedra». Su primer sueldo fue de 3.900 pesetas y las condiciones de trabajo eran algo precarias. Los uniformes en mejor estado se heredaban de unos guardias a otros. «A mí me tocó utilizar una chaqueta y un abrigo de segunda mano y los pantalones nos tenían que durar como mínimo dos años; si a los seis meses estaban rozados había que remendarlos», cuenta Loira.
Vivió aquella época en la que era tradición que los conductores dieran el aguinaldo a los guardias urbanos que dirigían el tráfico subidos en una peana. «Todo lo que nos entregaban se repartía entre la plantilla y en la plaza de abastos no llegaba un metro de bancada para colocar el lote cada uno». Cuando entró en la Policía Local ya había más de sesenta agentes y una de las labores fundamentales era dirigir la circulación. «Había seis puntos fijos de tráfico y un compañero te relevaba para que pudieras hacer un descanso de un cuarto de hora». Los servicios de vigilancia no eran mucho más cómodos. «Ocho horas en Las Palmeras bajo la lluvia o lo que hiciera falta, porque entonces no había coches patrulla donde meterse». Como anécdota recuerda un servicio de noche en 1970, persiguiendo al ladrón de una moto por las cloacas de la desembocadura del Gafos. «Ya te puedes suponer como nos pusimos de porquería», se ríe. Bernardo Loira es el segundo agente que se jubila este año. En agosto pasado se despidió también Fernando Macías, tras otros casi cuarenta años de servicio. Ambos serán objeto de sendos homenajes por parte de sus compañeros de Jefatura, mañana, día 1, y el 8 de octubre.
Mucha historia
2 La Policía Local de Pontevedra es una de las más antiguas de Galicia. Se fundó en 1852 y el actual voceiro, Manuel Omil, tiene el reto de escribir su historia por su vinculación desde niño con el cuerpo. Su padre estuvo al frente del mismo desde 942 hasta 1982. Mucho cambiaron las cosas desde entonces. La gran transformación se produjo en 1986 con la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que modificó el modelo de las policías locales, amplió sus competencia e introdujo un mayor nivel de exigencia para el ingreso, incluyendo la formación académica de los agentes.