Pasión sobre ruedas

chelo lago LA VOZ / PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Padre e hijo comparten su afición por las motos y los «quads»

18 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Miguel Vilavedra Bousada es un gran aficionado a las motos, y desde hace dos años, secretario del Motoclub Amigos de la Moto de Sanxenxo, aunque lleva seis muy involucrado en el mismo.

Su afición le viene de lejos, «desde los 12 años, y mi primera moto la tuve a los 16, una Derby de color verde». Recuerda con orgullo que la pagó con su trabajo, a letras, «porque empecé a trabajar a los 15 años, en el sector de la calefacción y fontanería». Todavía sigue, pero con su propia empresa, a la que espera que se incorpore su hijo Pablo, que está estudiando un ciclo de Formación Profesional del ramo.

Ni José Miguel ni Pablo recuerdan algún accidente ni susto importante sobre ruedas. Miguel lleva «unos cuantos miles de kilómetros con cuatro amiguetes por toda España. Los viajes más largos, los clásicos de Jerez y Barcelona, íbamos a ver las carreras. Antes íbamos todos los años a los grandes premios y ahora vamos cuatro matrimonios juntos», y es que confiesa que a sus mujeres no les quedó más remedio que hacerse aficionadas también al motociclismo.

Ahora «cada año elegimos un circuito del Campeonato del Mundo de Velocidad y nos desplazamos los matrimonios, eso sí, en avión. Estuvimos en Assen, Holanda; en Le Mans, Francia; en Mugello, Italia, en Alemania, y en Silverstone en Gran Bretaña». Precisamente ese último es el que le parece más espectacular.

En cuanto a sus pilotos favoritos se decanta por Dani Pedrosa, «como calculador», y por el ya retirado Kevin Schwantz, Del piloto estadounidense destaca «su espectacularidad».

En la actualidad, el padre tiene una escúter 400 de carretera, con la que se desplaza habitualmente. «Es la moto ideal para la ciudad, tanto para trabajar como para ocio». Y motos grandes «tuve unas cuantas». «Siempre tuve moto de monte, y mi hijo empezó a venir conmigo desde pequeño. Luego venía a salidas en quads con un grupo de amigos, que hacíamos excursiones organizadas». Ambos tienen uno de estos vehículos. «El mío tiene tracción a las cuatro ruedas, suspensión independiente, un cable con un mando que si quedas atascado lo enganchas en un árbol y sales.... El quad tiene cuatro ruedas y la moto dos. El primero es muy divertido, pero para el que le gusta el motor, mejor la moto, necesita más técnica. Pero los años van pasando y te acomodas un poquito».

Pablo, por su parte, reconoce que hasta ahora el quad fue su vehículo preferido, «especialmente por la edad, porque no me podía sacar el carné». Ahora hace un mes que lo sacó y tiene una Suzuki Burgman 400. «Este fin de semana me voy con unos amigos de aquí, de Sanxenxo, al Gran Premio de Aragón, en Alcañiz».

Recuerda sus salidas de niño con su padre, y que «a los 10 o 11 años ya tenía mi propio quad. Ahora tiene un 400». Dice que el secreto para no sufrir accidentes es «tener un poco de cabeza y andar con cuidado».

Entre los viajes, al margen de los campeonatos, Miguel destaca la Ruta de la Plata desde Sevilla a Santiago, el Camino del Norte, la vuelta a Galicia en quad en cuatro días por el monte, y numerosas excursiones, que siguen haciendo varios matrimonios juntos, «solemos ir todos los años tres días a O Caurel y Os Ancares».

Pablo tiene una hermana, Estefanía, de 23 años, que también es muy aficionada al mundo de las motos. De hecho, en la reciente concentración motera de Sanxenxo estuvo muy involucrada en la organización y actividades, como el resto de la familia.

El padre es Miguel Vilavedra Bousada y el hijo, Pablo Vilavedra Zarazo.

49 y 20 años.