Los pésimos datos de la recogida selectiva de basura en Marín obligarán al Concello, a la Xunta y a las empresas Urbaser y Ecoembes a diseñar un proyecto de concienciación que sirva para invertir una situación que está muy lejos de los objetivos de otras localidades gallegas.
Según explicó la concejala de Medio Ambiente, la popular Marián Sanmartín, en Marín llegó a haber un 70% de rechazos en los contenedores amarillos, un porcentaje que ahora está en algo más del 50%, pero que sigue siendo demoledor. Para la Administración competente, la cuota máxima para considerar que se hace un buen uso en el contenedor amarillo es que los rechazos no superen el 30%.
El gobierno local mantiene abiertos varios frentes para programar una campaña de concienciación que sirva para paliar estas deficiencias. En este sentido, Urbaser remitirá en septiembre un plan de mejora, que supondría que la empresa se hiciese cargo de la limpieza y mantenimiento de los contenedores amarillos, cosa que por ahora no puede hacer a causa del contrato vigente.
Sanmartín sostuvo que Marín no se ve afectado por la huelga de basura como Ponte Caldelas y Vilaboa, pero admitió que se está intentando negociar un convenio colectivo, pendiente desde el 2007.