El gerente y administrador de un conservera pontevedresa ha sido condenado a un año de prisión por un delito de lesiones por imprudencia a consecuencia del accidente laboral sufrido por una empleada. A esta última se le deberá indemnizar con más de 86.500 euros.
El incidente se produjo el 21 de diciembre del 2005, cuando la empleada, de 29 años, se encontraba en la nava que ocupa la empresa limpiando la máquina cerradora de latas, «para lo cual [la] tenía puesta en marcha a mínima velocidad». En un momento dado, introdujo la cabeza y esta «quedó atrapada entre dos rodillos portacabezales» hasta que fue liberada por el encargado de mantenimiento.
Como consecuencia, la víctima sufrió traumatismo craneoencefálico, fractura con hundimiento del temporal izquierdo, hematoma epidural, hemorragia subaracnoidea postraumátrica, neumoencéfalo y sangrado subaracnoideo, hematoma frontobasal, fractura del suelo de la órbita, fractura de ambos peñascos y base de cráneo...
En cuanto al acusado, los jueces consideran que, «con evidente desatención de la conducta que le era exigible, no adoptó las medidas necesarias para evitar el resultado producido».