Sin razón

Mercedes Escauriaza

PONTEVEDRA

Valientes, sí. La decisión de la cúpula local del PSOE de conjugar la palabra dimisión es un buen preámbulo para abordar la catársis que necesita en Pontevedra la organización del puño y la rosa. Si esta no es ciudad para Mariano Rajoy, electoralmente hablando, tampoco lo es para la agrupación socialista. El líder de los populares comparte con el PSOE local, de un tiempo a esta parte, la tristeza de no poder o no saber conquistar a los electores pontevedreses, a los que como dice el secretario general local, José Antonio García Lores, no les gusta la crisis. Ni a nosotros ni a nadie, aunque haya quienes la han combatido mejor en las urnas. La segunda razón esgrimida por el ex dirigente sindical y concejal en funciones, «a caída do bloque da esquerda» tampoco parece muy coherente aplicarla en esta ciudad, salvo que sitúe a sus todavía socios de gobierno, el BNG, digamos que en el limbo. Va a ser que la culpa de la debacle de los socialistas la tiene el PP. Pues sí, «la polarización de polo temor á entrada de Telmo Martín», la tercera razón de la autocrítica de García Lores es la más certera de todas y debió de influir más en sus electores a la hora de coger la papeleta que «la desmovilización de militantes durante el proceso de primarias». Para autocrítica complaciente ya se ve que hay un gran maestro. Lo difícil ahora es ahondar en los verdaderos motivos de por qué han cosechado los peores resultados de la historia del socialismo pontevedrés para que eso les ayude a poder alcanzar un día el gobierno de la única ciudad gallega que se les resiste.