«Los gozos y las sombras», treinta años después del rodaje

La filmación de la serie televisiva revolucionó Pontevedra y Bueu en 1981


pontevedra / la voz

En 1981, más o menos por estas fechas, la gente del cine desembarcaba en Pontevedra y en Bueu para rodar para TVE la adaptación de Los gozos y las sombras, la célebre trilogía de Gonzalo Torrente Ballester. La serie, que acaba de ser repuesta por enésima vez en La 2, sigue siendo recordada treinta años después como un auténtico fenómeno televisivo.

El equipo de rodaje, con su director Rafael Moreno de Alba al frente, se instaló en el Parador de Turismo Casa del Barón, donde se hospedaron también algunos de los actores, como Charo López, que consiguió un gran reconocimiento profesional por su papel de Clara Aldán. Y con ella, Amparo Rivelles (doña Mariana), Eusebio Poncela (Carlos Deza), Santiago Ramos (Juan Aldán), Carlos Larrañaga (Cayetano Salgado). Rafael Alonso (Don Baldomero), Manuel Galiana (Paquito), y Rosalía Dans (La Galana), entre los principales personajes de un reparto de lujo.

Durante varios meses, la ciudad del Lérez y la localidad buenense, muy vinculadas a Torrente, se convirtieron en Pueblanueva, el pueblo gallego descrito en su novela y donde se desarrolla este drama rural entre los años 1934 y 1936, en plena República y en los albores de la Guerra Civil española.

Las pontevedresas plazas de A Ferrería, del Teucro y A Verdura, y la avenida de Santa María, fueron algunos de los principales escenarios del rodaje de exteriores. Y en la villa marinera de Bueu, la Banda del Río y la plaza del Mercado, en la zona portuaria, junto con el Pazo de Santa Cruz y sus alrededores, recrearon el ambiente de una época de nacimiento de la moderna industria de los astilleros frente a las dificultades de la flota pesquera tradicional, del ocaso de las antiguas familias rentistas de tierras que dan paso a los nuevos ricos, de conflictos entre caciques y clase obrera, de luchas sociales y sindicales.

El Palacete de las Mendoza, actual sede del Patronato de Turismo Rías Baixas, es fácilmente reconocible en la serie como la casa de doña Mariana, aunque solo exteriormente, ya los interiores se rodaron en otro palacete de Madrid, cercano a la calle Alcalá.

Lluvia de bomberos

La mercería de Clara Aldán es el local de la plaza del Teucro hoy convertido en una vinoteca-cervecería, que conserva el nombre de La Tienda de Clara como homenaje al vínculo de esta ciudad con Torrente Ballester. Y en la rebotica de la antigua farmacia de Puig, en la plaza de A Verdura, también se rodó alguna escena, en la que aparece Carlos Deza tomándose una copa de aguardiente.

La plaza de A Ferrería sirvió de localización para la parada del autobús que hacía la ruta Pueblanueva-Vigo. Y entre las anécdotas del rodaje, sin duda destaca la necesaria intervención de los Bomberos de Pontevedra para solventar una de las dificultades que se encontró el equipo de filmación. La lluvia, que se esperaba como algo natural en la Galicia costera, no llegó. Al menos en la cantidad precisa, y se consiguió a golpe de manguera.

Charo López contaba hace un par de años en una entrevista para RTVE que cuando empezó a rodar aquí Los gozos y las sombras acababa de pasar una gripe de esas de 40 grados de fiebre y cuando le cayó encima la lluvia de los bomberos creyó morirse. Su compañera de reparto, la veterana actriz Amparo Rivelles, durante una visita a Pontevedra en el año 2002 para representar la obra de teatro Miss Daisy, también recordaba, entre risas, aquellas mojaduras de lluvia de atrezo.

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