Quince agrupaciones participaron en un festival benéfico en el fin de semana donde el baile y la música reinaron en Vilagarcía
13 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Son trece años de tradición en el Festival de Panxoliñas de Cáritas Interparroquial de Arousa, y nunca tan necesario se hizo que las voces de los cientos de personas que acuden, entre público y participantes, se oiga bien alto para denunciar la situación en la que viven tantas familias que subsisten gracias a la mediación de Cáritas y de otras oenegés.
Por eso, y porque el festival ya es una tradición que da el pistoletazo de salida a la Navidad en O Salnés, fueron quince agrupaciones musicales y corales las que participaron desinteresadamente en el evento que se celebró ayer en el auditorio de Vilagarcía. Un ciento de voces solidarias que no solo no cobraaron, sino que incluso corrieron con los gastos de desplazamiento, ya que muchas se acercaron a Vilagarcía desde distintos puntos de la comarca. El objetivo, por supuesto, era recaudar fondos, sumando los tres euros de la entrada y la venta de cestas de Navidad sorteadas en el transcurso del festival.
Las otras galas
Con el Festival de Panxoliñas de Cáritas se cierra un fin de semana marcado por la música y el baile en Vilagarcía. Todo empezó la noche del viernes con la gala de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, en la que Carlos Galbán, Manolo Suárez, Loli Crespo, el mago Adry y el grupo de Acordeones de Arousa actuaron también de forma altruista en el acto en el que se entregaron las Nécoras de Oro a las personas y entidades que este año destacaron en la lucha contra el tráfico de drogas.
Con fines benéficos se celebró también el sábado una gala de Afasal en la que tampoco faltó la música, aunque el eje central de la convocatoria fue el baile. Actuaron representantes de la escuela de bailes de salón Al Compás, la escuela de danza Perla de Arousa y la coral infantil Z. Kidaly, además del premiado bailarín de A Illa Manuel Trillo.
Lo dicho, un fin de semana en el que cientos de voces se dejaron oír en favor de tres causas justas y no siempre bien atendidas.