Las centrales reúnen cerca de 6.000 personas entre la marcha de la CIG y la convocada por UGT y CC.OO.
30 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Un domingo con las oficinas públicas abiertas. Es, a grandes rasgos, la estampa que ayer ofreció Pontevedra con motivo de la huelga general. La convocatoria tuvo eco en la industria, el transporte, el comercio y la construcción. Los trabajadores de las Administraciones Públicas le dieron la espalda. Cerca de seis mil personas se manifestaron en contra de la reforma laboral en dos marchas, una de ellas convocada por UGT y CC.OO. y la otra por la CIG.
Los sindicatos dieron cifras de paro cercanas al 100% en el puerto comercial y astilleros, polígono de O Campiño, construcción (donde se trabajó en el interior de algunas obras), servicios y comercio. Pero admitieron la baja incidencia en la Administración. En las delegaciones territoriales de Pontevedra y Vigo y organismos dependientes la huelga afectó al 16% y, en centros judiciales, al 19%, según la Xunta. En el sector sanitario, el paro se cifró en un 14% en la provincia y en el educativo en un 9%. En la Diputación fue del 22% (216 de 957 efectivos sumando funcionarios y laborales) y en el Concello del 38% (127 de 327).
Un piquete conjunto de UGT y CC.OO. actuó por la noche en O Campiño, bajó de madrugada a la ciudad para pasar por las panaderías y, a primeras horas de la mañana, se centró en el puerto. El siguiente objetivo fue, a las 8 de la mañana, la entrada al trabajo de los funcionarios autonómicos. Pero la mayoría de los trabajadores públicos hicieron oídos sordos, soportaron los gritos de «esquiroles» y entraron a trabajar en medio de un pasillo protegido por la Policía Autonómica. El piquete se dirigió luego a la Estación de Autobuses donde, entre las 8 y las 9 de la mañana, solo salieron los servicios mínimos de viajeros, entre ellos, un bus para Vigo y otro para Ferrol. No se respetaron la totalidad de los servicios mínimos del transporte escolar. Luego, fue cerrando a su paso bancos, comercios y tiendas en Eduardo Pondal, Joaquín Costa, García Camba y Peregrina.
En esta última calle estuvo a punto de coincidir -les distanciaban 20 metros- con el piquete de la CIG, que se dirigió pasadas las 11 al Hiper Froiz para asegurarse de que estaba cerrado y, más tarde, al Mercado. También recorrió las calles Santa Clara, Perfecto Feijoo y la plaza de Barcelos donde pararon Repsol Butano. Más tarde, se centraron en la rúa de O Rouco donde, al tratar de parar la actividad en una pastelería, el dirigente del sindicato, Xabier Aboi, resultó herido en la cabeza al golpearse involuntariamente contra el cierre metálico del establecimiento. El sindicalista, que sangró abundantemente, tuvo que recibir atención sanitaria y necesitó una decena de puntos en la cabeza.