19 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
En ocasiones, las vacaciones cuestan más caras que la factura que emite el touroperador de turno. Si no, que se lo pregunten al alcalde de Caldas, que a su regreso de unos días de asueto tuvo que disfrazarse de bombero para apagar todos los fuegos que se prendieron en su ausencia. Uno, el follón con la Amigos del Camino Portugués; dos, el vertido de A Tafona; tres, el papeliño del juzgado. Juan Manuel Rey no estuvo en Río, pero tuvo lío.