La «mina inagotable» de pontevedreses

J. Canosa redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

Como viene siendo costumbre los últimos 39 años, la asociación Amigos de Pontevedra entregó ayer sus galardones. Estos premian a personas o entidades que por su arraigo en la ciudad han ayudado a «engrandecerla en las disciplinas educativa, deportiva, institucional o social», según proclama la organización. De este modo, durante una comida en el Pazo da Cultura se entregaron las cinco insignias de oro de la ciudad con el escudo de Pontevedra y los dos diplomas honoríficos. Los primeros va destinados a personas físicas, mientras que los segundos se entregan a entidades, empresas o asociaciones. Alrededor de 200 personas presenciaron el acto entre los que se encontraba el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, la concejala de dinamización cultural, Anxos Riveiro, y múltiples personalidades del ámbito del concello, además de, por supuesto, familiares y amigos de los premiados. El pregonero de este año, Juan García Cota, destaco entre los presentes. Todo un campeón del mundo, que aunque fuera en la función de médico, no pasó desapercibido. Fiel al estilo gallego, la comida se alargó hasta las cinco, hora a la que ante los vasos medio vacíos de la sobremesa se entregaron las condecoraciones. Los premiados. Siete fueron los afortunados de recibir la bendición de Amigos de Pontevedra. José Fortes Bouzán fue el primero. Historiador de la ciudad, de él se destacaron sus numerosos libros con Pontevedra como protagonista. Historia de Pontevedra o Guía de Pontevedra son solo dos ejemplos. Prosiguió la ceremonia con el reconocimiento a Antonio de Ron Pedreira, investigador y catedrático, además de partícipe en la Misión Biológica de Galicia. El desfile hacia el estrado prosiguió con Jaime Iglesias, comisario de la Unidad de Droga y Crimen Organizado de la Policía Nacional. De él se destacó su incansable denuncia de los peligros de la droga en la juventud. El siguiente en levantarse fue Manuel Blanco Vázquez, este con la peculiaridad de ser la única persona que ha asistido a todas y cada una de las reuniones de Amigos de Pontevedra. Los asistentes se puso en pie para aplaudir a su miembro más veterano. Para concluir con las insignias de oro acudió al estrado Pedro García Limeses, ex relaciones públicas de Ence, empresa a la que sirvió con orgullo hasta hace solo cinco años. Ahora ya solo quedaban por repartirse los diplomas de honor de Pontevedra. El primero recayó en la comparsa Amoriños de Bora, clásica del carnaval pontevedrés y el segundo en el grupo de gaitas Os Alegres. Todos acabaron enseñando su galardón con una sonrisa en la boca. Las anécdotas. No fue uno de los premiados pero José Luis Fernández Sieira, portavoz de Amigos de Pontevedra dio una clase maestra de como se debe llevar un evento de estas características. Brillantez y humor unidos para completar la función con anécdotas de un pasado no muy lejano. Por lo menos en la mente del presentador. Finalmente la organización rubricó la continuidad de los premios. «Tenemos una ciudad que es una mina inagotable».