«Lo que echo de menos son los toros cuando dejo de torear»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

El espada colombiano reconoce estar viviendo el sueño que tenía desde niño cuando daba capotazos a su perra «Laika»

08 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Como no hay dos sin tres, Luis Bolívar saltará esta tarde a la arena pontevedresa por tercer año consecutivo con el objetivo de rememorar sus dos anteriores tardes y volver a franquear la puerta grande del coso de San Roque a hombros de los aficionados. «La verdad es que es una feria muy bonita con un público muy especial. Es de las ferias que a mí me motivan», reconoce el matador colombiano.

-Debutó en esta plaza en agosto del 2008, ¿ya tenía referencias de ella?

-Sí. Antes de venir por primera vez ya escuchaba hablar de ella y como torero estaba con la mente puesta en debutar en Pontevedra algún día. Ahora solo espero venir muchos años más y seguir disfrutando de esta feria, de esta tierra y de una gente tan maravillosa como la de Pontevedra.

-¿También esta tarde será puerta grande?

-A eso voy. Cuando uno se viste de torero siempre quiere triunfar. Esa es la ilusión nuestra. Esperemos que la corrida de victorinos, un año más, nos permita el lucimiento y hacer disfrutar al público.

-Se dice de usted que es el sucesor natural de César Rincón. ¿Orgullo o compromiso?

-Para mí es un orgullo, pero, a la vez, un compromiso. Tengo que trabajar más para realmente ocupar un lugar como ese.

-¿Echa de menos el béisbol?

-No. Mi sueño desde niño fue siempre ser torero y con el béisbol, que mis padres me hicieron elegirlo de pequeño porque mi familia era muy deportiva, disfrute mucho. Fui escogido para la selección nacional de Colombia de infantil, pero mi mente y mi corazón estaban con el toreo. Eso sí, sigo manteniendo muchas amistades dentro del béisbol, pero no es algo que eche de menos. Sigo jugando algún partidito amistoso y eso... Lo que echo de menos son los toros cuando dejo de torear.

-¿Qué hay de cierto en que de niño se entrenaba con el capote con su perra «Laika»?

-Pobrecita, ya se murió. Es cierto.

-Me imagino que impondrá más un victorino.

-Un victorino es victorino y... Es un nombre que ya por sí solo impone. Casi se podría decir que me he criado con ellos. Estuve cuatro años viviendo allí, pues mi apoderado fue Victorino Martín. Mi deseo es poder seguir cortándoles orejas.

-Ya por último, ¿qué le parece el cartel de esta tarde?

-Padilla y Abellán son dos grandes toreros. Son unas fieras, pero cada uno de ellos en su contexto. Qué te puedo decir si soy amigo de ambos. De Miguel aprendí muchas cosas y de Juan lo he ido conociendo a medida que compartimos carteles. El año pasado mismo le brinde un toro porque había pasado por muchas fatigas.