Campeones de la diversión

J.Canosa REDAC.PONTEVEDRA@LAVOZ.ES

PONTEVEDRA

Un buen regimiento de chavales es lo que está llenando el parque de As Palmeiras estos días. Y es que los espectáculos de diversión infantil Animatrón, organizado por el Concello, están cosechando una cuantiosa afluencia de niños. Estos disfrutan de 18 a 21 horas de las actividades que incluyen zancudos. Ellos pasean ante los estupefactos chavales que apenas miden la mitad del zanco de madera. No obstante, tras unos minutos de desconfianza los niños se acostumbraron completamente a los zancudos y estos incluso intervinieron en las actividades deportivas; como hockey y volleyball. Todo esto se complementa con los columpios que ya de por sí goza el parque. Además, sobre un pequeño escenario están instalados unos altavoces que inundan con canciones de fiesta todo el recinto. Pequeños arquitectos y constructores. Uno de las actividades que mas éxito tuvo fue el Constrúe a túa Cidade. Los más pequeños pudieron, tras equiparse con el reglamentario casco y chaleco reflectante, armar simples estructuras. Estas no estaban formadas más que por piezas de plástico y planchas de espuma. Colaborando entre ellos, los chavales trabajaron y trabajaron sin descanso, mucho antes de estar en edad laboral. Los progenitores atentos a cada movimiento de sus hijos fotografiaban y grababan vídeos de los improvisados obreros que acabaron, como no, baldados, después de tan ingente tarea.

Otro de los motivos para quedar exhaustos fueron los cinco deportes que los chavales pudieron practicar en Animatrón. Estas pequeñas competiciones deportivas, aunque no tuvieran ni un ápice de rivalidad, hicieron reír y disfrutar. Aunque, por otro lado, también llorar, ya que no fueron pocas las caídas, golpes y choques. Lágrimas de cocodrilo que en unos minutos se transformaban en sonrisas de vuelta al campo de juego. Hubo tenis, con pequeñas raquetas y bolas de plástico que los niños se esforzaban en zapatear lo más lejos posible. Hubo hockey, que se convirtió en una gran maraña de golpes al aire. Y por último, se realizaron competiciones de lanzamiento de disco y jabalina, ambos, por supuesto de plástico. No hace falta decir que los niños apuntaban más al chaval de turno que pasaba por allí que al objetivo real. Divina infancia.

Todos los deportes y actividades se aderezaron con un cartón que cada niño portaba a modo de medalla olímpica. A cada actividad que se realizaba con éxito, la medalla se henchía de pegatinas representando el éxito o fracaso de cada uno. Pero bueno eso sobre el papel, porque llegó un momento, hacia la noche, en que las pegatinas prácticamente se regalaron.

A menos de cuatro días del comienzo de las festividades en honor a la Virgen Peregrina, ya se han cortado las calles Reina Victoria y Alameda. A 50 metros de donde se está celebrando el Animatrón los feriantes se esmeraban en dejar todo listo para que los niños se entreguen a atracciones y tómbolas. Son días de no parar para los resignados progenitores.