Curioso el éxito del pop rumboso


Ramón Melendi Espina (Oviedo, 1979) fue uno de los rostros conocidos que dio la cara en esa campaña publicitaria de Esto lo arreglamos entre todos. En su caso, es normal el derroche de optimismo ante cualquier crisis, teniendo en cuenta que casi todo lo que ha tocado hasta ahora en la música lo ha convertido en superventas. Antes de la publicación de su penúltimo trabajo, Curiosa la cara de tu padre (2008), ya tenía nueve discos de platino en cinco años de carrera musical y a la semana de salir el álbum, ya encabezaba las listas con otro disco de oro.

El artista que de niño compartió pupitre (porque estudiar, lo que se dice estudiar, reconoce que no era lo suyo) con Fernando Alonso (al que también le ha dedicado una canción) no tiene reparos al reconocer que a su éxito ha contribuido, y mucho, la piratería y el top manta, desde que empezó con una pequeña compañía, Carlitorecords. Fue sin duda la elección de Con la luna llena, como sintonía de la Vuelta Ciclista a España la que le dio el espaldarazo que necesitaba. Después de ese éxito lanzó en su peculiar línea de pop rumboso el disco Que el cielo espere sentao, del que se han vendido 200.000 copias, y que incluía otra de sus mejores canciones, Caminando por la vida, ganadora del premio Ondas.

Como suele suceder, el éxito ha venido acompañado de alguna que otra salida de tono, como el altercado en un avión que le costó una detención en el 2007. Reconoce que aquello no le ayudó mucho a la hora de desmentir otros rumores y todo lo resumió en una canción en la que dice que «la fama me ha cosido una careta que solo puedo quitarme en carnavales». Seguro que también puede hacerlo en directo en la fiesta de San Xoán de Poio.

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