Y los muertos en vida continuaron llegando al poblado

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

La redada apenas se nota en el flujo diario de clientes del asentamiento

12 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Caminando casi como autómatas por la carretera de Vilagarcía, o atajando por la AP-9 con la mirada perdida y jugándose una vida que a muchos parece haber abandonado hace mucho tiempo, los drogodependientes continuaban ayer adentrándose en O Vao para adquirir sus dosis diarias. Para ellos, al igual que para sus compañeros de destino que aún pueden permitirse el mantener un coche o pagarse una carrera de taxi, la redada del lunes es una mera anécdota, un episodio que más de uno habrá olvidado nada más la aguja atraviese una vena o aspire los primeros gases tóxicos.

Nada ha cambiado. La oferta, tal y como confirmaron varios de los habituales del poblado, sigue siendo la misma y a los mismos precios del fin de semana.

La última vez que algo de esta rutina se modificó en el negocio de la droga tuvo lugar hace ya bastantes meses. Fue a raíz de que la Policía Nacional y la Guardia Civil cambiasen de estrategia y cerraran el filtro de acceso a O Vao.

Las actas de incautación de estupefacientes se incrementaron considerablemente, pero hecha la ley, hecha la trampa. Dado que estas actas solo se pueden formalizar ante la Subdelegación en aquellos casos concretos de tenencia o consumo de sustancias estupefacientes en la vía pública, se comenzó a consumir en el interior del asentamiento.

Un coche patrulla de la Guardia Civil se cruza con dos potenciales clientes en el polígono de O Vao. Ni se percatan de su presencia, mientras, a gritos, comentan el frío que han tenido las últimas noches.

Mientras los clientes continúan abasteciéndose en O Vao, algunos de sus residentes volvieron a concentrarse ayer a las puertas de la Comandancia.