Error garrafal

Xabi Otero

PONTEVEDRA

Todo este asunto, que sigue sin estar claro, empieza a desprender un tufillo desagradable que deja en muy mal lugar a un deporte que mueve masas. Los futbolistas, que son los primeros que deben dar ejemplo a los aficionados, están enviando un mensaje muy mezquino. Y los dos son culpables, en distinto grado, pero culpables al fin y al cabo.

Charles obró como un caballero al telefonear a Paulino para disculparse, aunque defienda que la presunta agresión se limitó básicamente a una discusión dialéctica, porque por encima del orgullo personal debe estar siempre el bienestar del Pontevedra, que es quien le paga.

El hispanobrasileño se equivocó de forma flagrante posteriormente al no aprovechar la comparecencia de los medios para cumplir con el requisito exigido porque, fuera caprichoso o no, se hubiera zanjado el asunto. O por lo menos no cabría duda alguna acerca de su forma de proceder.

Solo tenía que decir «le pido perdón por el incidente» sin meterse a discutir si hubo o no agresión. Se le dieron muchas oportunidades para hacerlo, pero se negó a hablar del tema diciendo que estaba todo arreglado y no era así.

Yo mismo le insistí en que la realidad no era esa porque Paulino quería una disculpa pública. Y lo hice porque era el primero que quería dar carpetazo al asunto ya que los periodistas estamos aburridos de la Segunda B y queremos que el equipo ascienda como sea. Pero un asunto de esta naturaleza a estas alturas del campeonato no es nada deseable.

El gran beneficiado ha sido Paulino y en extensión el Palencia, que empieza a salir a flote de una crisis que amenazaba con lanzarlo hacia mitad de la tabla. La negativa de Charles a entrar en el asunto le ha dado alas a Paulino que da la impresión de que nunca tuvo intención de olvidar lo sucedido. Y no precisamente porque esté dolido por el enfrentamiento del pasado domingo, sino más bien por intereses futbolísticos bastante discutibles.

El hecho de que Charles sea el jugador más en forma del equipo y a su vez máximo goleador, da que pensar porque el Pontevedra es junto con el Alavés el principal adversario del Palencia en la lucha por la fase de ascenso. Y esos elementos de distorsión siempre desestabilizan a un rival que ha visto truncar su racha positiva de resultados.